Bentazaharreko mutiko alaiak lleva su cancionero euskaldun a Córcega

En acción. El grupo durante la actuación que ofreció en la plaza de Euskadi con motivo del Kilometroak. /  IÑAKI
En acción. El grupo durante la actuación que ofreció en la plaza de Euskadi con motivo del Kilometroak. / IÑAKI

El grupo parte hoy hacia la isla francesa para participar en la 'Festa di a nazioni' de la ciudad corsa de Conca

MARISOL FERNÁNDEZ ZUMARRAGA.

Temas como 'Xalbadorren heriotzean', 'Bizkaia maite' o 'Aita semeak' sonarán este fin de semana en Córcega de la mano de Bentazaharreko mutiko alaiak. El grupo llevará su cancionero euskaldun a la isla francesa, donde participará en la 'Festa di a nazioni' de la ciudad de Conca.

Los músicos inician hoy el viaje y regresarán el domingo. «Vamos nueve personas entre miembros del grupo y acompañantes. Siete, en avión y dos en coche hasta Marsella y luego en Ferry, para poder llevar el carro musical», explica Iñigo Peñagarikano. «El sábado por la tarde tocaremos en una ceremonia religiosa y por la noche, en la sobremesa de una cena en Conca. También es posible que mañana por la tarde y el sábado por la mañana toquemos por las calles de localidades como Portivechju o Bonifaccio», adelanta Peñagarikano.

Fundado en 2006

El zumarragarra es uno de los fundadores del grupo. «El grupo lo creamos en 2006 Juan Luis Aranburu (acordeón), Ibon Garmendia (voz, txirula y percusión), Amaia Aranaga (voz y violín), mi hermano Mikel (voz y guitarra) y yo (voz, txirula y armónica).

Después, se fueron incorporando como músicos de refuerzo Iraia Bereziartua (violín) y Endika Alzelai (bajo eléctrico)», explica.Bentazaharreko mutiko alaiak es «un grupo callejero, que propone un espectáculo participativo donde todos cantamos las 'kanta zaharrak' o 'betiko kantak'», continúa.

Euskal kantagintza berria

Peñagarikano recuerda los inicios. «Mikel, Juanlu y yo solíamos cantar junto con Mikel Alustiza, de la Trikitixa de Zumarraga. Teníamos el objetivo de dar a conocer lo que se denominaba 'Euskal kantagintza berria' y trabajábamos un repertorio amplio que pretendía repasar a los diferentes autores».

Con el tiempo «Mikel Alustiza fue intensificando su colaboración con Laja y por motivos personales varios lo fuimos dejando. Posteriormente, volvimos a empezar a tocar y se incorporaron Ibon y Amaia. No era nada formal, se trataba de pasarlo bien. No había un objetivo concreto ni serio. Nos juntábamos con Mikel Markez y Paco Aristi y tocábamos allí donde se podía, con gente que al igual que nosotros disfrutaba cantando».

Los músicos veían que «lo que hacíamos funcionaba, tanto a nivel local con la Kantu Afaria, el día Santa Isabel... como en otras localidades», continúa Peñagarikano. «El tema empezó a ir a más. Hacíamos actuaciones de más de 5 y 6 horas; no teníamos megafonía, la pasión nos podía, terminábamos con la voz destrozada... En fin, entramos en una dinámica que nos arrastraba y aquello no era sostenible en el tiempo».

El carro musical

El cantante de Bentazaharreko mutiko alaiak recuerda que tras una reflexión y «muy conscientes de nuestras limitaciones; la ilusión, un punto de valentía y mucha imaginación -hoy llamada innovación- nos permitieron dar con la fórmula. Construimos el carro musical que hoy es como si fuera uno más del grupo, de hecho viene con nosotros a Córcega. Los técnicos nos decían que no se podría hacer lo que queríamos, pero una vez más la pasión, junto con alguna ayuda, pudo con todo».

Lo de los libros con las letras de las canciones es otro aspecto a remarcar. «Llevamos repartidos más de 40.000. La gente agradece mucho el libro porque en general se sabe la melodía de las canciones, pero la letra a partir de la segunda estrofa suele ser más difícil. Recuerdo con mucho cariño a una señora andaluza que en Santurce nos decía con un perfecto acento andaluz 'Ay, que ilusión, ahora podré cantar en euskera con mi nieta'».

Y lo más importante, la música. «Aunque todos los integrantes tenemos formación musical, funcionamos mucho de oído; es más ágil y la verdad es que solemos tener muy poco tiempo para ensayar, escribir lo que tocamos... Laboa, Lete, Benito, Ruper, Iparragirre... siempre nos han apasionado y llevamos cantando sus canciones tantos años que sabemos perfectamente qué canción puede funcionar en cada momento y lugar».

Durante el año tienen «aproximadamente unas veinticuatro actuaciones, aunque este año se nos ha descontrolado la agenda y terminaremos con unas treinta y ocho», explica.

Ahora viajan a Córcega con un objetivo «múltiple: pasarlo bien y reforzar el grupo haciéndonos un regalo; mostrar nuestra cultura más allá de nuestras fronteras y conocer la cultura corsa y realizar contactos para futuras colaboraciones».

 

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