Urretxu se volcó con la propuesta de la Mesa de la Diversidad

A tope. La feria registró la mejor respuesta de todas sus ediciones. / AGUADO GOÑI
A tope. La feria registró la mejor respuesta de todas sus ediciones. / AGUADO GOÑI

La gran afluencia de público vino a apoyar una propuesta muy elaborada, a la que cada año se suman más componentes

FCO. JAVIER AGUADO GOÑIURRETXU.

La Feria de la Diversidad no solo ha evolucionado en su concepto cada vez más universal, también lo ha hecho creciendo en participantes y en público.

Cierto es que el día acompañó, pero desde primeras horas de la mañana, la plaza Gernikako Arbola se vió muy concurrida de un público deseoso de disfrutar de la oferta que este año se había elaborado después de unas cuantas reuniones, y trabajos organizativos en los que han tomado más de una treintena de colectivos. Gastronomía típica de las comunidades que viven con nosotros, como la de Marruecos, Venezuela, Guinea Ecuatorial, Nicaragua, Pakistán, China, Honduras, Argentina, Brasil y Senegal, además de Cataluña, talleres, música, y muchísimo público que superó las mejores previsiones que puedan haberse realizado.

Los espacios se vieron abarrotados, el público llenó la plaza pudiendo disfrutar de talleres como el que propuso China, que este año se incorporaba por vez primera, teniendo que cerrar porque se agotaron las máscaras. Pero hubo tiempo para aprender a hacerlas y a escribir algo en chino.

Belleza elegante de Senegal, tradición brasileña, dinámicos amigos pakistaníes, talleres de samba en los que disfrutaron hasta el presentador, Gorka Santesteban, mucha percusión y música para todas las edades, fueron los condimentos que hicieron de la jornada todo un éxito.

Dos o tres miradas nos permitieron observar que la jornada no solo es un momento para la integración, también lo es para lograr reunir a la familia, al colectivo a cada comunidad, en un día distendido, fuera de lo cotidiano.

También tiene mucho de espectáculo y de gastronomía, por esto último nos engancharon los asados de parrillas, los brebajes típicos de lejanos países, la respostería magistral... pero sobre todo, las ganas que pudieron sentirse de querer pasarlo bien.

En definitiva, fue todo un bombazo que eleva el listón para las ediciones venideras. Zorionak.