Satisfacción tras la visita de la Quincena Musical al patrimonio de Urretxu

Patrimonio y Naturaleza. Es la simbiosis que busca la Quincena musical andante. / AGUADO
Patrimonio y Naturaleza. Es la simbiosis que busca la Quincena musical andante. / AGUADO

Los expedicionarios regresaron gratamente impresionados

FCO. JAVIER AGUADO GOÑI URRETXU.

Tras el paso el sábado de la Quincena Musical Andante por Urretxu, para completar la segunda etapa del Camino Ignaciano, es hora de hacer balance de esta iniciativa que dejó gratamente impresionados a los expedicionarios. Andoni Alonso, director de gestión de la Quincena Musical, retalta que en llevan «muchos años uniendo la música con la naturaleza y con el patrimonio cultural. Todos los años dedicamos una jornada» a este tipo de iniciativas. «Anteriormente recorrimos diferentes tramos del Camino de Santiago por la costa y una vez cubiertos todos los tramos por Gipuzkoa, ya el año pasado comenzamos con el Camino Ignaciano», relata. La etapa del año pasado, según explicaba Alonso, cuyo nombre se citó incorrectamente en la crónica del domingo, llegó desde Azpeitia hasta Aizpurutxo, «pues las etapas de la Quincena Musical Andante pretenden estar al alcance del mayor número de personas», explica.

El hecho de que este año se tuviera que realizar el tramo entre Aizpurutxo y Urretxu y Zumarraga, a solo dos años del bicentenario del nacimiento de Iparragirre, no podía obviar la figura del bardo. «Al final los elementos van viniendo dados y se suman a la iniciativa todos los valores que tenemos e Iparragirre es patrimonio cultural indiscutible», reconoce.

No resultó nada difícil llenar tres autobuses, lo que da una idea de la aceptación de la propuesta. Casi todos los participantes son vecinos de Donostia o ciudadanos asiduos a la Quincena. Alonso destaca que «con esta iniciativa la Quincena sale de los auditorios y de la solemnidad y rigidez que a veces tiene en busca de la Naturaleza y el patrimonio con que contamos, es otra forma de vivir la cultura y darla a conocer».

Dos cuestiones más para poner broche a la cita del sábado. La expedición pudo disfrutar del interior de la Iglesia de San Martín gracias a la prestancia de Iñaki Akizu, quien ejerció de cicerone. La otra es el énfasis que tuvimos con un primer palo de una guitarra, la que toca hábilmente Patxi Urrestarazu, miembro de Goiargi abesbatza, traído a colación porque sus manos sirvieron de modelo en su día para hacer las del Gigante de Iparragirre que presidió la comitiva.

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