La Quincena Musical homenajea mañana a Iparragirre en Urretxu

Distintos logos de los aniversarios y homenajes que se han sucedido en las últimas décadas./
Distintos logos de los aniversarios y homenajes que se han sucedido en las últimas décadas.

FCO. JAVIER AGUADO GOÑI URRETXU.

Urretxu recibirá mañana a los participantes de la segunda etapa que propone la Quinena Musical en el marco de la Ruta Ignaciana. Tras la concentración en el barrio Aizpurutxo de Azkoitia, los participantes iniciarán (10.00 horas) el sendero del antiguo ferocarril del Urola, en dirección a Urretxu.

Está prevista una parada en el barrio de Etxeberri de Zumarraga (11:30 horas), para ser recibidos por los trikitilaris Joxe Agustín Elorza e Iñaki Larrañaga. Allí, junto con los gigantes, enfilarán ambientados musicalmente hacia la plaza de Iparragirre, donde se encuentra la estatua de honor del prócer de Urretxu, que el pasado día 12 de agosto cumplio 198 años desde su nacimiento.

Una vez ante la efigie del bardo restaurada ahora hace un año, se le ofrecerá un emotivo homenaje, que arrancará hacia las 12.00 horas. La coral Goiargi de Urretxu y Zumarraga cantará canciones de Iparragirre y el gigante de Iparragirre e Iratzarri dulzaineroak vestirán este especial momento.

Efemérides recientes.

Los vecinos están invitados a participar en este homenaje, que no es ni mucho menos el primero que recibe el bardo.

En 1977, por ejemplo, se organizó el Exiliatuen Eguna, aprovechando la circunstancia de que se cumplia el centenario del regreso de Iparragirre tras 19 años en el exilio de America del Sur. Se vivieron momentos de tensión que no pasaron a mayores. Tras entonar el Gernikako Arbola de Iparragirre, se depositó una corona de flores en el monolito junto a la central eléctrica de Ezkio, donde antaño estuvo ubicado el caserío Zozabarro, lugar en el que Iparragirre falleció. Sus restos fueron trasladados al cementerio de su Villareal de Urrechua e inhumados.

El cadáver de Iparragirre fue exhumado por primera vez en 1920, coincidiendo con el centenario de su nacimiento, por deseo de una de sus hijas, que lo instaló en una caja de zinc, que volvió a ser desenterrada en el año 1981.

Con motivo del centenario de su fallecimiento, la urna colocada en un cofre tallado por el escultor Néstor Bastarretxea. El féretro, que recibió el homenaje de varios miles de personas, expuesto en el Ayuntamiento de la localidad, volvió a su destino definitivo, bajo un mausoleo diseñado por el escultor Vicente Lasa.

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