Dos lechuzas crían en el campanario

Lechuzas. Instantánea tomada por personal de la parroquia./
Lechuzas. Instantánea tomada por personal de la parroquia.

FCO. JAVIER AGUADO GOÑI URRETXU.

Recientemente hemos tenido noticia de que en la torre de la iglesia de San Martin de Tours, en Urretxu, cuenta con inquilinos muy especiales. Una pareja de Lechuza Común ha elegido lo mas alto de la torre para anidar y criar sus polluelos. El hecho no ha pasado desapercibido para el cura Iñaki Akizu quien, junto al experto en biologia Unai, han podido constatar la veracidad del asentamiento.

El término lechuza se emplea para nombrar las especies de aves de la familia Tytonidae (orden Strigiformes), son unas 15 especies clasificadas en dos géneros: Tyto y Phodilus. La mayoría de los tipos de lechuzas se encuentran en peligro de extinción. Sin embargo, la lechuza común o luétiga, Tyto alba (Scopoli, 1769) es una exitosa especie que habita los 5 continentes.

Son pequeñas rapaces nocturnas que pesan unos 350 gramos, miden hasta 35 cm. de longitud y hasta 95 cm. de envergadura, todo su cuerpo está cubierto de plumas, incluso sus dedos, sin aparente dimorfismo sexual, con una inconfundible cara acorazonada. Sedentaria, sin hábitos migratorios, viven en soledad o en parejas. No construye nidos y pone de 4 a 7 huevos en huecos de árboles, graneros, campanarios, etc. le gusta vivir en zonas rurales.

Su dieta alimenticia se basa preferentemente en pequeños mamíferos, aunque también consume otras aves, insectos o reptiles. Cazan con gran sigilo gracias a una vista adaptada a la oscuridad y un oído excepcional. Como no pueden digerir completamente algunas partes de sus presas regurgitan por la boca unas llamativas bolas formadas por huesos y pelo que los naturalistas estudian cuidadosamente para conocer detalladamente sus hábitos alimenticios, en Europa suelen contener restos de ratones, ratas, topillos y musarañas.

Cuando, paseando de noche por el pueblo, una lechuza grande sobrevuela nuestras cabezas deja una extraña sensación en el cuerpo, porque no se la oye volar debido a un plumaje diferente al del resto de aves. Luego están los lúgubres sonidos que emite por las noches, esto unido a la capacidad de fabular de los humanos ha asociado este animal con mitos que la relacionan con la muerte, las desgracias, y otras creencias injustificadas que en otros tiempos las ha llevado a ser perseguidas.

En la actualidad el mayor problema al que se enfrenta esta especie deriva del uso cada vez más extendido de venenos contra algunas de sus presas naturales. Las administraciones responsables deberían regular el uso de estos venenos para acabar con estas muertes.

Por lo pronto han sido recibidas con ilusión y, tras la crianza, los polluelos abandonarán el nido, no así la pareja progenitora que suele ser fiel a los asentamientos.

 

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