Iparragirre encandila a la Quincena

Danza. Un portador del grupo de Urretxu ejecutó el baile del gigante ante los asistentes a la etapa Urretxu a Legazpi./AGUADO
Danza. Un portador del grupo de Urretxu ejecutó el baile del gigante ante los asistentes a la etapa Urretxu a Legazpi. / AGUADO

La Quincena Musical Andante pretende salir del marco de oro que tiene en Donostia hacia Gipuzkoa

FCO. JAVIER AGUADO GOÑIURRETXU.

La Quincena Musical Andante inició ayer una nueva etapa del Camino Ignaciano en la plaza Iparragirre de Urretxu. Con puntualidad , a las 10.00 horas, un centenar de participantes llegados en dos autobuses desde la capital guipuzcoana se concentraron ante la estatua de Iparragirre.

Poco tardaron en sonar, a modo de recibimiento, las notas musicales del carnaval tolosarra, Peio Ziri ziri, Isabelita, Pastelero... bajo la dirección en funciones de Iñaki Osinalde Iturbe ante la banda local de música Iparragirre Balerdi.

El grupo de porteadores de Urretxu ejecutó una danza por el gigante de Iparragirre que fue muy aplaudida y acompañó a los caminantes conduciéndolos hasta el bidegorri. Para concluir sonó la canción de Iparragirre 'Gernikako Arbola', que fue entonada por una nutrida representación de voces de la coral Goiargi Abesbatza de Urretxu y Zumarraga y la banda local. Finalizado el acto la comitiva enfiló en busca del bidegorri que les llevaría hasta la localidad de Legazpi como estaba previsto en la programación.

Andoni Alonso, responsable de la Quincena Musical Andante manifestaba: «Hemos llegado con dos autobuses en esta ocasión y al igual que el año pasado estamos maravillados de la colaboración que hemos encontrado en la gentes y las autoridades, es una gozada, porque la acogida es perfecta, una maravilla con un programa medido y todo ha salido perfecto y con un día inmejorable».

Alonso adelantó que con Iparragirre 2020, la edición del año que viene está en elaboración con el Ayuntamiento para que sea una etapa de paseo urbano que lleve al visitante entre la casa natal y el mausoleo, una idea que ha de desarrollarse en una fecha tan señalada.

Por su parte, Iñaki Osinalde, que toca la tuba en la banda de música Iparragirre Balerdi, tuvo que sustituir al director al que le han pillado las vacaciones muy lejos. «Ha sido una experiencia buenísima, emocionante. Sientes mucha responsabilidad porque todos, músicos y vocesm están pendientes de lo que tú haces», afirmaba ayer. Aunque reconoció que la ausencia de su director Jesús Castillo le puso en un apuro, a juzgar por los aplausos, fue superado con nota alta.