El Hogar de Menores, diez años de acogidas

El hogar. Técnicos y personal del servicio, en compañía de alguno residentes, ante el edifico y en la zona de jardin y huerta que llevan a delante. / AGUADO
El hogar. Técnicos y personal del servicio, en compañía de alguno residentes, ante el edifico y en la zona de jardin y huerta que llevan a delante. / AGUADO

FCO. JAVIER AGUADO GOÑI URRETXU.

El hogar residencia de menores extranjeros no acompañados ubicado en Urretxu arrancó un 20 de octubre de 2008, por lo que cumple diez años de funcionamiento, circunstancia que fue destacada hace unas semanas en una jornada de puertas abiertas a la que asistieron agentes sociales, autoridades locales, vecinos y los propios acogidos. Una jornada que sirvió para mostrar las instalaciones del hogar, su funcionamiento, los menores acogidos y sus casos, así como los fundamentos y trayectoria del hogar durante el tiempo transcurrido. Maitane Beranoagirre, responsable del hogar ,y Sergio Plaza, director del Hogar de Menores, nos atendieron para que conozcamos un poco mas de cerca el funcionamiento de la institución

Los hogares

Cuando llegan los menores, la Diputación asume su tutela tras un primer paso de comprobación del centro inicial de acogida de donde son derivados al hogar de residencia tutelada. «Como recurso de acogimiento residencial del sistema de protección infantil damos cobertura a las necesidades de protección, educación y desarrollo proporcionándoles de inicio una atención asistencial básica: asistencia sanitaria, asistencia de las necesidades físicas, alimentación, higiene, vestido, alojamiento, etc».

Enfoque

El principal objetivo es el de trabajar por conseguir una autonomía personal y sociolaboral del menor de cara al momento en el que alcance la mayoría de edad. Además se trabaja en su integración social en el entorno en que se desenvuelve, haciéndose visible como parte activa de esa sociedad. «Buscamos la implicación y la participación de las instituciones, así como de la sociedad en general promoviendo valores que potencien la convivencia social y al desarrollo del potencial de cada adolescente».

Con la escolarización se pretende darle una formación básica si no la tiene y si ya dispone de una base, seguir con el complemento educacional que corresponda. Otro frente sobre el que se trabaja es la de regularizar su situación legal aquí y eso pasa por gestionar su identificación y obtener el permiso de residencia en nuestro país. Para ello intentamos por todos los medios, si eso es posible, contactar con familiares que hayan quedado atrás.

El hogar de Urretxu

Ubicado en un chalet de Lilibaso propiedad de Diputación, cuenta en la actualidad con diez menores extranjeros acogidos, en edades que oscilan entre los 13 y los 18 años. En su mayoría se trata de chicos de origen marroquí con un conocimiento básico del idioma castellano. El equipo de personas que trabajan en este servicio es de trece: dirección, responsable del centro, tutores, educadores e integradores sociales, y también auxiliares domésticos.

El edificio dispone de 5 habitaciones dobles y una individual, cocina, comedor, despacho de educadores, dos baños para los menores y un baño para los trabajadores, salón de estar y garaje con lavandería. El entorno está rodeado de jardín donde disponen de una huerta propia.

Se ofrece una atención y supervisión del adolescente durante 24 horas al día, 7 días a la semana, 365 días al año. Se procura a lo largo de toda la jornada una atención variada y acorde a las motivaciones y aptitudes de los adolescentes.

Modo de trabajo

La intervención que se lleva a cabo se guía por un programa educativo individual que se formula y se desarrolla sobre la base de la convivencia cotidiana y la utilización de los recursos de la comunidad. El trabajo de cada caso se establece por áreas de atención (contexto familiar, residencial, escolar-laboral, comunitario y de salud).

A través de un proceso gradual de vinculación con el adolescente, se les explica el funcionamiento general del recurso y cuáles son sus derechos y obligaciones. «Vamos construyendo conjuntamente una idea de hogar, teniendo en cuenta las características de esta población, ya que algunos han vivido mucho tiempo en la calle y están en un proceso migratorio sin referentes adultos que les acompañen en el mismo y no tienen arraigo a un lugar determinado».

Uno de los más importantes y preferenciales es el idioma. Se les enseña básicamente el castellano y el euskera. Eso les permitirá relacionarse con el entorno «de forma transversal con el lenguaje», afirma Maitane, responsable del hogar en Urretxu, «y resulta clave trabajar sobre el conocimiento de la cultura de allí y la de aquí, para comprender el significado de las expresiones y las situaciones convivenciales».

Formación adecuada

Luego está el escolar. Se les escolariza para que su formación sea la mejor posible en dos frentes: uno, menores de 16 años insertándoles en centros educativos locales; otro, más de 16 años, con formación básica ocupacional en el aprendizaje de oficios relacionados con áreas como la cocina, mecánica, peluquería, carpintería, soldadura,...

En el área de salud se trabaja sobre estado general y control, vacunaciones, educación sexual, alimentación sana y equilibrada. «Trabajamos mucho», explica Sergio Plaza, «las relaciones saludables de pareja desde un enfoque de igualdad». Desde el primer momento se aborda el síndrome del «duelo migratorio». Una migración implica el desarraigo del lugar de origen, la necesidad de integración en una nueva cultura. Esto es algo que hay que superar emocionalmente «y aquí trabajamos con cada menor ese nexo entre el origen y el destino».

Para contribuir a la organización de la vida cotidiana se establecen rutinas y actividades que se adapten a las necesidades y capacidades físicas y emocionales del adolescente y se establecen unas normas de convivencia en aras al respeto entre todos y al adecuado funcionamiento del grupo de convivencia. Son pautas básicas en edad de adolescencia tanto a nivel individual como grupal. En el plano individual cada caso es único. En el plano de grupo se trabaja la convivencia y socialización con talleres y sus tutorías.

Integración

Desde un enfoque sistémico y comunitario para estos menores resulta esencial su integración social cosa que en términos generales por lo que respecta a la comarca no ha sido muy difícil y los responsables del hogar en Urretxu destacan la normalidad con que se ha desarrollado durante estos años.

«Priorizamos los contextos naturales y creemos en la importancia de la creación de redes formales e informales y en el aprovechamiento de los recursos comunitarios. Hemos dirigido siempre esfuerzos a darnos a conocer», explica Maitane, «tomando parte en Urretxu y Zumarraga, siempre dentro de nuestras posibilidades, en actos culturales, sociales y deportivos. Se tienen abiertos varios procesos en los que en algunos de ellos participan los adolescentes y en otros únicamente el equipo educativo; siempre finalizando en actividades o iniciativas comunitarias en las que los adolescentes puedan participar de manera activa». Se empezó con una mesa de trabajo que a su vez ha ido dando lugar a otras con colectivos como Mujeres de Al Amal, Mesa de la Diversidad, Los vecinos de al lado, Mercado de las culturas, concurso de tortillas...

Proceso de salida

La estancia media en el hogar viene a ser de entre un año y un año y medio, aunque hay casos que duran menos. Cuando cumplen los 18 años finaliza la tutela del hogar y las herramientas que tienen para seguir adelante son las que hayan podido adquirir hasta entonces. Son ellos los que toman la decisión de lo que van a hacer en su mayoría de edad. Desde Diputación se plantean dos opciones. La primera consiste en la salida a pisos de inclusión que son válidos entre los 18 y los 23 años. Ya en el hogar se trabaja su salida hacia esos pisos de Diputación y se trabajan objetivos de emancipación para extranjeros. La otra opción consiste en un seguimiento y acompañamiento para acceder a una ayuda económica para pisos de alquiler.

En cualquier caso se produce un seguimiento del joven y se le asesora y orienta en cuanto necesite.

«En este punto», afirman Sergio y Maitane, «hay chavales que se desvinculan del hogar muy rápidamente y otros que siguen manteniendo contacto. Nuestra labor consiste en prepararles para ser independientes. Esta labor que nos motiva no finaliza a los 18 años sino que fomentamos la continuidad del vínculo, manteniendo relación con casi todos ellos cuando salen, siguiendo su proceso en la comunidad y apoyándoles en todo lo que necesiten. Cabe destacar que el hogar siempre está abierto para ellos, y en ocasiones vienen a comer o a celebrar fechas significativas con nosotros como esta última jornada de puertas abiertas».

En el hogar se entabla una convivencia diaria y es imposible no implicarse. «Aquí recuerdan a muchos que han pasado, algunos dejan mayor impronta como Abdellah, Hamza, Achraf, Rabie, que salió con un permiso de trabajo, Khalil un marfileño que juega a futbol federado...».

 

Fotos

Vídeos