Felisa Esperanza Bajón cumple hoy cien años

Felisa. A sus cien años de edad tiene un aspecto y una mente envidiables. /  AGUADO
Felisa. A sus cien años de edad tiene un aspecto y una mente envidiables. / AGUADO

Hoy por la mañana, a petición propia, se oficiará una misa en la que cantarán algunas personas del coro en el centro de mayores

FCO. JAVIER AGUADO GOÑI URRETXU.

Felisa Esperanza Bajón Palenzuela nació tal día como hoy en el barrio de Artiz de Zumarraga hace ahora un siglo. Su educación tuvo lugar con las Hijas de la Cruz, a las que agradece «cuanto me enseñaron». Sus padres se instalaron en Zumarraga, pero ella desarrolló su vida de juventud y de casada con Francisco Mendiola Lizarralde -ya fallecido- en Urretxu, en aquel entonces Villarreal de Urrechua. De sus gentes decía ayer que «han sido agradables y cercanos, he estado con ellos encantada y me siento una urretxuarra más». Felisa Esperanza cumple hoy cien años, por lo que en primer lugar queremos felicitarla, al igual que lo harán un buen número de personas e instituciones, no en vano se trata de una mujer carismática que ha dejado huella entre todos nosotros.

Su matrimonio, que duró 71 años, no dejó descendencia, pero su hermana sí que tuvo hijos, nada más y nada menos que cinco que han sido como sus propios vástagos.

Si hay algo envidiable en Felisa es su bella presencia y una memoria prodigiosa. Del nº 23 de la calle Labeaga de Urretxu, donde residió gran parte de su vida, pasaron a la residencia para mayores de Zumarraga, lugar en el que nos atendió amablemente esta semana.

Es consciente de haber atravesado dos momentos críticos en su vida, uno de muy niña, cuando una fuerte gripe mató a muchas personas y ella consiguió darle la vuelta; y otra hace unos pocos años, pero también su cuerpo supo darle la vuelta a la grave enfermedad. Estuvo muy ligada a la familia parroquial en el municipio y tomó parte en infinidad de actividades. «Soy una mujer de fuerte convicción religiosa. Tengo ilusión por vivir, vivo bien y deseo morir en paz con Dios, porque me ha dado mucho», afirmaba.

Hoy por la mañana, a petición propia, en el centro de mayores se oficiará una misa en la que cantarán algunas personas del coro. Además estará rodeada de familiares y amigos, será su manera emocionada de dar gracias por una vida en la que conoció la amargura de la Guerra Civil y la postguerra. Zorionak Felisa Esperanza!

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