La Beitia, una edición para valientes

Barro. Estuvo presente en todo el recorrido. /MARCHA BEITIA
Barro. Estuvo presente en todo el recorrido. / MARCHA BEITIA

La lluvia deslució la fiesta mendizale pero no consiguió doblegar la voluntad de otros muchos |

FCO. JAVIER AGUADO GOÑI URRETXU.

El fin de semana el memorial de montaña Iñaki Beitia fue puesto a prueba como en pocas ediciones, debido a la metereología adversa con lluvia intensa que hacía pensar más en no salir que en hacerlo. El domingo amaneció lloviendo, y no dejó de hacerlo en todo el día.

A pesar de ello, unos 500 montañeros de los 754 inscritos esperaban la salida a las 7 de la mañana, pertrechados con paraguas, capas y chubasqueros. El 34% eran mujeres, y poco más de la mitad vecinos de Urretxu y Zumarraga. Muchos azkoitiarras (87), seguidos de lejos de beasaindarras (26) y legazpiarras (23). Como curiosidad destacamos la visita de dos granadinos, y la participación de un joven canadiense, temporalmente residiendo en Ezkio, que hizo la marcha completa.

«Era entendible -expliacaban fuentes de la organización ayer lunes-, que en esas condiciones la gente optara por acortar el kilometraje, ya sea volviendo por el bidegorri desde Aizpurutxo, o evitando alguna cima, pero nos consta que 325 montañeros realizaron la vuelta completa. Chapó por ellos, pero extendemos la felicitación a todos y todas las participantes».

La mezcla de korrikalaris y montañeros clásicos permite entender las diferencias entre el primero, que realizó la marcha de 31,5 kms en poco más de tres horas, y los últimos, que llegaban sonrientes tras 9 horas entre niebla, viento, agua, barro y frío.

Como el año anterior, se realizó un sorteo de material de montaña adquirido ventajosamente en los comercios locales, alegrando un poco el día a los más de cuarenta agraciados. Y uno de ellos podrá pasar gratis un fin de semana en una casa rural. ¡Felicidades!

Pocos incidentes pese al barro y frío. La Cruz Roja tuvo que desplazar al hospital a un marchista, que tras sufrir una caída se produjo una luxación de hombro. Esperamos su pronta recuperación.

Como anécdota, un grupo de jóvenes peregrinos que iba hacia Loiola, al pasar por el avituallamiento de Aizpurutxo quisieron probar (y algunos lo hicieron) el rico caldo y chorizo que allí acostumbran a ofrecer, hasta que el monitor les tuvo que reprimir; menos mal, pues eran cerca de 200 (cuatro autobuses).

«No nos cansaremos -explican los organizadores-, de agradecer y aplaudir el esfuerzo de los voluntarios, que con su trabajo y buen humor consiguen mantener esta entrañable marcha en homenaje a Iñaki. Recordamos con cariño a dos incondicionales que nos acaban de dejar, Josemari y Kepa».