Un ascensor que conectará los barrios más altos

Puesta en marcha. Representantes de Antio, Soroa Arquitectos y vecindad a pie del ascensor. / AGUADO
Puesta en marcha. Representantes de Antio, Soroa Arquitectos y vecindad a pie del ascensor. / AGUADO

«Aquellos primeros moradores del rascacielos verían con emoción y alegría la puesta en marcha de esta vieja ambición»

FCO. JAVIER AGUADO GOÑI URRETXU.

La apertura del funcionamiento de un nuevo servicio en Urretxu como es el ascensor que salva la cota de desnivel entre explanada del Liceo y la calle Labeaga se celebró ayer a las 9.00 horas con ausencia de autoridades políticas condicionadas por la normativa electoral que no permite efectuar inauguraciones y menos su presencia. Aunque esta iniciativa tiene su origen en la gestión de contacto por barrios donde los vecinos aportan sus inquietudes y propuestas y esta fue una de ellas.

Pero sí acudieron los sectores que han realizado la obra y vecinas invitadas a realizar el primer viaje en la cabina acristalada.

Momentos antes de proceder a la apertura del servicio, Pedro Izaskun y Estibaliz Igartua, arquitectos de Soroa constataban los casi cuatro meses transcurridos en la realización de la obra que viene a dotar a la población de una «mejor accesibilidad a la zona con vocación de conectarla a los barrios altos», explicó Pedro Izaskun. «Viene a ser una pieza de un puzzle que hemos intentado encajar entre dos edificios importantes situados a ambos lados, en una zona muy constreñida y hemos intentado en todo momento mantener el espacio urbano respetando al máximo el área de esparcimiento existente», aseguró Izaskun.

El mismo portavoz de Soroa Arquitectos definió el ascensor como «ligero», de un presupuesto económicamente «muy comprometido por parte del Ayuntamiento, sin grandes aspavientos, dotado de la máxima seguridad para los usuarios», con una cristalera que permite la visión hacia todos los sitios.

La imagen que tenemos del edificio, tanto de noche como de día son diferentes. Por la noche será como un faro en una zona de tránsito entre ambas cotas de desnivel. El presupuesto ha rondado los 230.000 euros y cuenta con subvenciones por la parte de Gobierno Vasco, que ha realizado un esfuerzo económico importante, finalizada en plazos y sin contratiempos.

Izaskun espera que este elemento sea de utilidad para los ciudadanos que paulatinamente irán «viendo avanzar el proyecto de accesibilidad en las siguientes cotas de desnivel» que apuntan hacia la ladera donde se encuentran los barrios de Sagastitxipi y Mundo Mejor.

Una vieja aspiración

Desde que el rascacielos fuera construido el espíritu era el de conectar la calle Labeaga con el paso a Zumarraga a través de un puente que inicialmente partiría desde la terraza sobre el actual tanatorio, proyecto que finalmente se vio truncado. «Aquellos primeros moradores del rascacielos, hoy ya fallecidos, verían con emoción y alegría la puesta en marcha de esta vieja ambición». Así se manifestaba Mari Puri García de Andoin Apaolaza, invitada especial a ser la primera persona en estrenar el servicio en recuerdo de esas viejas aspiraciones. «Ha sido una satisfacción enorme. La pena es que no lo puede disfrutar ya mi marido, fallecido recientemente, que junto a mi padre y a Nicasio Luis Aguado fueron pioneros en plantear el tema de accesos en esta zona», comentaba García. Mari Puri estuvo acompañada de Maite Ibarluzea y Txaro Ugarte.

Tras ellas ascendieron personal de la obra como Bartolomé Vivas y Manoli Sierra de la empresa Antio, que se les notaba satisfechos. «Al principio la inclemencia del tiempo no lo puso fácil, pero luego nos ha dejado trabajar con normalidad. Eso sí muy vigilados por el vecindario que cada día se apostaba para evolucionar las obras», aseguraba uno de ellos.

Bartolomé Vivas y Manoli Sierra explicaban que «la gente del pueblo se ha portado bien y es de agradecer la buena coordinación que ha existido entre arquitectos, gremios y Ayuntamiento. Ha habido mucha implicación por parte de todos en esta obra en la que se ha llevado a cabo con trabajadores locales sobre una obra de diseño que presentaba un montaje complicado».

La anécdota de la mañana se produjo por la ausencia del arquitecto municipal que se vió atrapado por un corte de carretera debido a un accidente que generó colas de más de 11 kilómetros.

Durante las primeras semanas, el ascensor será uno de los lugares obligados para la vecindad, sin lugar a dudas.