Ante el bicentenario de Iparragirre

Restauración. Imagen de agosto del año pasado. / AGUADO
Restauración. Imagen de agosto del año pasado. / AGUADO

Este domingo se han cumplido 198 años del nacimiento del bardo universal Jose María de Iparragirre

F. JAVIER AGUADO GOÑI URRETXU.

Este domingo se han cumplido 198 años del nacimiento de José María Iparragirre y Balerdi. Aquel 12 de agosto en la calle Mayor, el matrimonio formado por José Agustín de Iparragirre y Manuela Balerdi veía la llegada de un hijo la que pusieron el nombre de Jose María

Nació en el hogar familiar ubicado en Alzola Etxea, donde el matrimonio tenía reputada fama en su negocio de confiteros.

Nosotros somos fieles a la cita, desde este rincón informativo, recordándoles que nos hallamos a dos años de la celebración del bicentenario, circunstancia que el ayuntamiento de la localidad ha aprovechado para poner en marcha una plataforma denominada Iparragirre 2020.

Se avecinan posiblemente iniciativas y propuestas culturales y de todo tipo, entorno a la figura del bardo que, con su voz, su obra artística y su trayectoria a lo largo de una intensa vida, le han metido en otra dimensión, la de todo un símbolo y patrimonio de Euskal Herria, esa que no necesita de espacios físicos para existir, porque la componen cuantos vascos hay por todo el planeta.

Iparragirre encandiló a las masas y fue embajador de un sentimiento que las enardecía y acudían para oírle cantar sus composiciones. El trovador narraba sus sentimientos, contaba sus desdichas y reclamaba los derechos de sus tierras y sus gentes.

Por eso, cuando suenan sus canciones, se percibe una emoción especial, que nos envuelve.

Deseó volver a su tierra natal, para descansar en el lugar que le vio nacer y así ocurrió.Sus restos reposan en el centro del cementerio de Urretxu bajo la sombra de los retoños del Árbol del Gernika, y el mausoleo con forma de dolmen, donde sus siete pies, como siete herrialdes se asientan custodiándolo en sereno homenaje.

Urretxu 2020

En junio, el Ayuntamiento llamó a los vecinos y vecinas a unir y coordinar fuerzas con la llegada de la fecha tan señalada del bicentenario del nacimiento. «El evento, afirmó el alcalde, Jon Luqui, puede ser una ocasión inmejorable para ahondar en la cultura vasca, la música, la literatura... pero puede ser mucho más si sabemos extenderla a otros terrenos como el económico, turístico, comercial, urbanístico, de igualdad, etc. Existe el deseo de que la fecha genere logros tangibles que susciten un importante desarrollo sociocultural y económico para la localidad».

Desde el Ayuntamiento se invita a la vecindad para que se implique en esta celebración y hagan llegar sus ideas, proyectos o voluntad de incorporarse a alguno de los distintos grupos de trabajo, antes del 15 de octubre de 2018, a esta dirección de correo electrónico: iparragirre2020@urretxu.eus.

Finalizado el plazo se procederá a analizar las propuestas y se les convocará a una nueva reunión.

Perspectiva

Durante más de 40 años hemos glosado vida y obra de Iparragirre, hemos narrado y asistido a presentación de libros, discos y homenajes, que sin duda han contribuido a ensalzar su figura. Han pasado por Urretxu como una exhalación y apenas han dejado patrimonio tangible para tan grande personaje.

El Gobierno Vasco financió en su día la realización de un audiovisual en el que Iparragirre era quien, al visitante, le presentaba su villa natal y las vicisitudes por las que atravesó desde su fundación. Un elemento al que tenían que haber seguido otros como un museo, centro de interpretación, etc,...que fueran dándole al casco antiguo de la villa un atractivo.

Hoy la calle Iparragirre ha quedado al margen de cualquier atractivo comercial y muestra su peor cara desde hace años. Iparragirre puede ser el revulsivo para revitalizar la zona, para hacerla atractiva y darle una vida que ya no tiene.

En cualquier caso, ese debería ser el reto, que cuando el tren de la onomástica se detenga en Urretxu, traiga viajeros, pero que también traiga infraestructuras o recursos que se queden, cuando los viajeros se marchen. Y, en fin, que Urretxu crezca con algo más que el sentimiento. Algo así como fijar la mirada a la estatua y pensar en la azada que Iparragirre tiene tras la capa, ustedes ya me entienden.

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