Aikur Erle Museoa abrirá sus puertas hasta el día 12 en las laderas de Irimo

Abierto por vacaciones. Elías y Josune, apasionados expertos en el mundo de las abejas. /  AGUADO
Abierto por vacaciones. Elías y Josune, apasionados expertos en el mundo de las abejas. / AGUADO

El centro de interpretación sobre el mundo de las abejas es uno de los mejores con que cuenta el País Vasco

FCO. JAVIER AGUADO GOÑIURRETXU.

Comenzó su andadura en el curso 1995/96 con el matrimonio formado por Josune Epelde Oruesagasti y Elías Otegi Mantxola. El objetivo inicial era bien sencillo: comenzar a divulgar todo lo referente a la vida y productos de las abejas. Desde entonces el proyecto no solo se fue haciendo más grande, sino que en el ámbito de quienes se dedican a esto de las abejas, se ha convertido en una referencia obligada. Durante los próximos días, hasta el día 12 de este mes, el centro permanecerá abierto.

En Aikur, hoy día se puede aprender mucho sobre una práctica que ya llevaban a cabo los egipcios incluso como aplicación médica. No importa la edad el visitantes porque gracias a su dilatada experiencia, saben llegar a cualquier visitante, desde quien no conoce nada hasta el más avispado aficionado al tema.

Durante estos días de verano, el centro de interpretación dedicado a las abejas muestra en visita guiada el ciclo de vida de una abeja con un recorrido virtual que nos lleva a conocer la historia, los métodos, los productos, las aplicaciones, las creencias y sus curiosidades.

Visita guiada

Acudir a visitar el museo de las abejas Aikur supone introducirse en el interior de una colmena, conociendo cómo se organizan, en vivo y en directo; cómo ven las abejas y cómo vemos nosotros; cual es su lenguaje para comunicarse; qué productos trabajan, de dónde los obtienen y para qué los emplean ellas; cómo nos beneficiamos nosotros de sus productos y cómo se emplean en nuestra sociedad; cómo ha evolucionado la relación entre el hombre y las abejas en todas las culturas y en la nuestra a lo largo de la historia y por su puesto, cómo se trabaja hoy en día en la apicultura moderna.

Las abejas son unos bioindicadores ambientales de primer orden. En su recolección por campos y poblaciones regresan a la colmena con una muestra exacta del medio. Análisis recientes empiezan a aportar información sobre el grado de contaminación. De hecho, en algunos lugares se las emplea como centinelas medioambientales por medio de pequeñas colmenas con protocolos muy especializados.

Su labor de polinización es transcendental en el desarrollo de las plantas. Las abejas son las mejores en eso, pues su método es unidireccional, cuando elige una especie irá llevando el polen sin cambiar de especie. Tal y como explican desde los responsables de Aikur, «hasta su muerte, cosa que ocurre hacia los 40 días de su nacimiento, las abejas siguen estos pasos. Recién nacidas se dedican a limpiar la colmena; a los 3 ó 4 días comienzan a alimentar las larvas; hacia los 12 días, si se necesita construir un panel segregan cera de su cuerpo; a partir de los 20 días hacen servicio de guardia cuidando de la colmena y a traer el alimento que consistirá en miel, polen y agua».

2.500 huevos diarios

Su radio de acción habitual estará entre los tres y cinco kilómetros entorno a la colmena, trabajando de sol a sol. La abeja reina tiene dos funciones esenciales: poner entre 2.000 y 2.500 huevos diarios en verano y mantener cohesionado el enjambre con el olor de su feromona glandular. Las obreras se dedican a limpiar, segregar cera, alimentar, vigilar la colmena y trabajos de exterior. Los zánganos esencialmente, han de fecundar a las reinas vírgenes en un acto de abnegación total, pues al hacerlo pierden la vida instantáneamente. Este verano este importante centro de interpretación puede ser uno de los lugares a los que acudir, porque sus puertas estarán abiertas para ser visitado hasta el próximo día 12. Para contactar con el centro y reservar visitas guiadas, se podrá llamar al teléfono 630702587, o mandar un correo electrónico a aikur@aikur.eus.