Mirada emocionada desde la cima de Irimo

Silla de montaña. Voluntariado de Kemen en las campas de Santa Bárbara y en el momento de llegada a la cima, donde se hizo realidad el sueño de Miguel Ángel. /
Silla de montaña. Voluntariado de Kemen en las campas de Santa Bárbara y en el momento de llegada a la cima, donde se hizo realidad el sueño de Miguel Ángel.

Su discapacidad le había mantenido siempre alejado de esa posibilidad, que ahora es una realidad

FCO JAVIER AGUADO GOÑI

Miguel Ángel, usuario de Aspace Urretxu, vio cumplido su sueño de ascender a la cima del Irimo. La ascensión se produjo el domingo 26 de marzo. Ejemplo de pundonor y de voluntad, Miguel Ángel Gómez Carro se puede decir que a lo largo de su vida ha sido un pionero, estando siempre en la punta de lanza, en la avanzadilla de sus propios objetivos.

No le ha sido en absoluto sencillo debido a la discapacidad que padece, pero siempre se ha mostrado como un luchador nato. Si bien es cierto que ha podido ir avanzando y cubriendo estos objetivos gracias a la entrega de su familia -ahora es huérfano de padres- y, por supuesto, de Aspace.

Este luchador tiene, como es preceptivo, una formación cualificada que le permite trabajar -con gran mérito- como profesional artesano de la cestería.

También deja tras de sí un largo recorrido deportivo (actualmente no está activo), habiendo sido su especialidad la boccia (un deporte diseñado para personas con discapacidades). Formó parte del equipo Dordoka, con el que se proclamó campeón de Gipuzkoa, de Euskadi y llegó a tomar parte en los Juegos Paralímpicos. Cuelga con orgullo sus medallas. Además, colabora cuando se lo piden con las jornadas de deporte que organiza Eiluz. Junto con Juanjo Odriozola -recientemente fallecido- llegaron a proclamarse campeones de Euskadi por equipos, en mayo de 2009.

La vida de un pionero

En el ámbito de la tecnología también fue puntero, participando en un proyecto piloto. El 14 de enero de 2014 la directora de Aspace Gipuzkoa, Esther Larrañaga, acompañada por la alcaldesa de Urretxu, Oihane Zabaleta, presentaba a nivel comarcal el proyecto Ekipo 2.0 Adap-Meeting, una iniciativa informática, pionera en España, que posibilitará a los usuarios comunicarse con su entorno mediante un software y una tablet. Les acompañaban en la presentación el director de Aspace en Urretxu, Imanol Garro; Cristina González, responsable de Comunicación y el propio destinatario de la tablet, Miguel Ángel Gómez Carro.

Miguel Ángel, a sus 52 años de edad, -ahora tiene 55- es uno de los cuatro pioneros, de entre los 240 que se benefician ya de la puesta en marcha del proyecto Ekipo 2.0 Adap Meeting, que ya ha empezado a poner en práctica el departamento de Tecnologías de Apoyo de Aspace de Gipuzkoa. Este proyecto es uno de los cinco que han sido premiados de entre 23, y ha ganado el premio Fundación Vodafone para la puesta en marcha de una herramienta digital que facilitará la comunicación y la interrelación entre las personas con parálisis cerebral de todos los centros del territorio. Incorpora claves de lenguaje digital proporcionadas por un software llamado 'The Grid'. El coste fue de 10.000 euros, de ellos 8.000 del premio y 2.000 aportados por Aspace, lo que permite contar con siete equipos de pantalla táctil, Software The Grid 2, cuatro tablets y formación para el manejo del programa 'The Grid 2'.

La mirada en el horizonte

Miguel Ángel, desde entonces, puede relacionarse por medio de una voz en off que expresa sus deseos. Y uno de esos deseos acaba de verse cumplido gracias a la colaboración del voluntariado de Kemen (club ceportivo para personas con discapacidad). Miguel Ángel Gómez Carro había mostrado siempre su deseo de poder ascender a la cima de Irimo, el monte que preside el valle del pueblo en que el trabaja y con el que siente identificado. Un sueño que para muchos no pasaba de ser sino una utopía, visto por algunos como un simple capricho.

El pasado día 26 de marzo, domingo, un grupo de voluntarios de Kemen se calzó su silla de paseo de montaña (de diseño especial para sortear desniveles) y subieron a Miguel Ángel hasta la cima, desde las campas de Santa Bárbara. Cada paso, cada cuesta, cada arrancada fue una experiencia inolvidable. Para todos, porteadores y porteado.

Era como hacer camino por primera vez. Por primera vez sorteando árboles y dificultades, pero con el ánimo resuelto en llegar a alcanzar la cima. Una vez en ella, las miradas y la satisfacción interior de todos ellos suplió con creces el frío de la mañana.

Miradas y sensaciones de estima personal que abren el camino para que nadie se ponga barreras, sobre todo en la mente, y luche por alcanzar los objetivos que se proponga. Como dejaron escrito los participantes con letras de oro en sus almas, «mas allá de la discapacidad existe la gran capacidad de soñar, simplemente tenemos que desear lo imposible».

Ejemplar vuestra actitud; la de Miguel Ángel en su deseo de romper barreras y la vuestra de hacerlo posible. Zorionak.