Un secreto con ingredientes legazpiarras

Ane Odriozola con su libro entre las manos, durante la multitudinaria presentación en kultur etxea. /  LIMIA
Ane Odriozola con su libro entre las manos, durante la multitudinaria presentación en kultur etxea. / LIMIA

Ane Odriozola presenta su primera novela, 'El secreto de Gibola', ambientada en dos tiempos, el Legazpi de 1910 y el de 2010

CRISTINA LIMIA LEGAZPI.

Hace varios días que ronda por Legazpi un gran secreto sobre el caserío Gibola, una historia que se desarrolla en dos tiempos, el Legazpi de 2010 y cien años atrás, el de 1910. El relato comienza con el descubrimiento que una joven, Nerea, realiza en el desván del caserío de su abuelo: una cuna y el retrato de una niña sobre cuya existencia era completamente desconocedora.

Con este enigma comienza la primera novela escrita por Ane Odriozola, 'El secreto de Gibola'. La autora teje esta historia de ficción con retales de realidad, introduciendo algunos personajes verídicos, costumbres y características de Legazpi correspondientes a la época en la que acontecen los hechos. «Tenía muy claro que quería que fuera una historia de aquí, siempre dicen que hay que escribir sobre aquello que se conoce, de modo que quedaba totalmente descartado hacerlo sobre un montón de temas como puede ser la mafia rusa... Aunque sobre todo, creo que el mérito es de mi padre, porque sabe que me gustan las historias antiguas de Legazpi y me ha contado mil cosas de cuando él era pequeño o de cuando mi amona era niña y vivía en el caserío de Telleriarte, si no hubiera sido por esas sobremesas en las que yo le preguntaba y él me contaba, a lo mejor, la historia del libro hubiera sido otra, junto a ello, he de decir que elegí el caserío Gibola porque mi bisabuela nació allí», explicaba Ane durante la presentación de su novela, celebrada el viernes en una casa de cultura que se quedó pequeña para el numeroso público que quiso asistir a su estreno como escritora.

De 'Butterfly' a Gibola

La legazpiarra habló allí de la gran afición por la lectura que le ha transmitido su madre y rememoró la conversación que mantuvo con ella hace cuatro años, de la que nació 'El secreto de Gibola'. «Nunca antes había escrito nada, pero leer leo mucho y me encanta, aunque no es algo que he hecho siempre, hasta los 20 años leía lo que nos mandaban en el instituto y poco más, pero un día vino mi madre con un libro y me propuso leerlo, entonces me daba pereza, siempre era más fácil ver una película o hacer alguna otra cosa... pero ella me insistió y lo leí, se trataba del libro 'Butterfly' de Barbara Wood, tengo que decir que me encantó, fue la primera vez que sentí aquello de querer terminar un libro para ver cómo acaba pero a la vez, no querer, porque te va a dar una pena horrible y te va a faltar algo», contaba. «Pero no me dio tiempo a tener esa sensación, porque cuando terminé aquel libro mi madre ya me estaba esperando con otro, al acabarlo iba a la sala y me tenía preparados otros tres, así es cómo me habitué a leer y desde los 20 hasta los 39 años que tengo he leído uno tras otro», indicaba.

«Hace unos cuatro años, estábamos las dos comentando uno de esos libros, cuando mi madre me dijo que le parecía muy difícil escribir un libro, yo le contesté que para mí lo realmente complicado era inventarse la historia, ponerlo en papel, mejor o peor, ya era otra cosa... le dije entonces que lo iba a intentar y que encima, ella saldría en el libro, mi madre se rió y me puse en marcha», recordó Ane.

«Tenía claras dos cosas, quería que estuviera contado en dos tiempos y que fuera una historia de aquí», señalaba. «Así que me puse a inventar una historia y empecé por el final, sabía muy bien cómo quería que acabara y fui tejiendo y estructurando todos los capítulos al revés, el primero se desarrollaba en 2010 y el segundo 100 años antes, cuando empecé a escribir el primer capítulo no tuve ningún problema, la protagonista, Nerea, y su pareja, acuden al caserío de Gibola y hallan una cuna, la joven descubre que los orígenes de su aitona están en Legazpi, algo que desconocía, se pone a investigar y encuentra un retrato de una chica que está relacionada con su abuelo», narraba Ane. «Pero al empezar el segundo capítulo, ubicado en 1910, me di cuenta de que no podía escribirlo, sabía los personajes, la historia... pero desconocía cómo era ese Legazpi de 1910, no sabía cuántos habitantes había, qué casas existían, si había apeadero de trenes, si tenían agua corriente...», señalaba la autora. «Así que acudí a la biblioteca y encontré dos libros, uno era de José Mari Urcelay, a los dos minutos de abrirlo pensé 'ya puedo escribir mi libro', porque el trabajo que hizo Urcelay es increíble, cualquier cosa que queramos saber sobre Legazpi está allí, hay miles y miles y miles de datos ordenados cronológicamente y con todo tipo de detalle; el otro libro que utilicé fue 'Brinkola gogoan', que está muy bien porque no es tan técnico, pero me permitió conocer, por ejemplo, cómo celebraban en Brinkola las navidades, los carnavales, los nacimientos... y descubrir a personajes que he metido en mi novela; también me he basado en otros libros, como el de Patricio Echeverría, 'Mende bat iruditan' de Zum Edizioak o la revista 'Txinpartak'», citó.

«Cuando ya tenía todo el material subrayado y ordenado cronológicamente pude contar las dos historias, tanto la de hoy, como la de hace 100 años, escribí el libro a lo largo de bastante tiempo, pero lo terminé, primero se lo di a leer a mis padres, lo leyó también mi prima Lara, quien le hizo unas correcciones, lo leyó mi prima Amaia, mi tía, mi cuñada... y les gustó o al menos eso dijeron», contaba. Pero Ane quería una opinión externa, la de alguien que se dedicara a la escritura y no fuera de Legazpi. «Entonces se lo llevé a leer a un escritor de Arrasate, cuñado de un compañero mío de trabajo, lo leyó y mantuve con él la conversación con la que más he disfrutado sobre mi libro, con las conclusiones que saqué de esa conversación lo reescribí casi entero y fue entonces cuando me dio pena dejar el trabajo en un cajón, en ese momento fue cuando acudí a Josema Azpeitia en busca de asesoramiento para su publicación, aquel día su frase exacta fue 'yo estoy dispuesto a ayudarte en todo lo que esté en mi mano' y tengo que decir que así ha sido», valoraba Ane.

«Diálogos ágiles»

El libro se hizo finalmente realidad y se encuentra ya disponible en Apatxo, Hizkuntza, Foto Luz y la pescadería Odriozola de Legazpi, Aresti de Zumarraga y la web www.elsecretodegibola.com. Ane optó por la auto-publicación mediante la editorial Círculo Rojo. Mención especial merece su preciosa portada, para la que optó por una imagen tomada por la fotógrafa Bakartxo Aniz en el desván de un caserío de Araotz, así como su fantástico book trailer o vídeo promocional, realizado por Josu Altzelai y Gorka Gómez y protagonizado por Itziar Marín, Erlantz Agirre y Margari Ibargutxi, que ya cuenta con más de mil visualizaciones en YouTube.

La presentación de la novela tuvo como conductor al periodista Josema Azpeitia, quien, cual receta de cocina, destacó grandes ingredientes en ella: «Cuenta con todo lo necesario para lograr un plato de buen gusto, por un lado, está la gran pasión de Ane por la lectura, por otro, su capacidad de escritura, es un libro muy bien escrito, sus diálogos son ágiles, pero no superfluos, sus descripciones son concisas y da saltos del presente al pasado de una forma muy bonita...», describió Josema. También destacó «la valentía, la capacidad de decisión y la capacidad de agradecimiento» de Ane. «Colaborar con ella te hace sentir a gusto, ya que continuamente te agradece que le eches una mano», valoraba. «Creo que su libro es una pequeña joya para Legazpi», señalaba.

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