Radiante día de peregrinación

Mendizales en el alto realizado a la altura de la fuente de la Virgen para reponer fuerzas. /  PAULO ORMAZABAL
Mendizales en el alto realizado a la altura de la fuente de la Virgen para reponer fuerzas. / PAULO ORMAZABAL

Numerosos legazpiarras estrecharon ayer lazos con la 'Amatxo de Gipuzkoa'

CRISTINA LIMIA LEGAZPI.

La peregrinación a Aran-tzazu volvió a convertirse ayer en un regalo para los sentidos. Espiritualidad, tradición, naturaleza... y un resplandeciente sol envolvieron la jornada de unión con el santuario oñatiarra. Son muchos los legazpiarras que mantienen un fuerte vínculo con la 'Amatxo de Gipuzkoa' y acuden fielmente a su cita cada 8 de septiembre. Cita que ayer fue más participativa si cabe, al coincidir en fin de semana. Un nutrido grupo de mendizales realizaba el trayecto andando desde Udana hasta el templo, haciendo a medio camino un alto para reponer energías con el hamaiketako ofrecido cada año en la fuente de la Virgen por el Ayuntamiento. Otros muchos vecinos se desplazaban hasta el santuario en el autobús habilitado por el consistorio o en coches particulares. Una vez allí, el párroco Iñigo Mitxelena presidía una misa especial, a la que acompañó una comida en el Hotel Santuario de Arantzazu y la melodía de los txistularis de Legazpi y Urretxu. Todo ello enmarcaba una formidable peregrinación, que culminaba a las cinco y media de la tarde poniendo el rumbo de regreso a Legazpi.

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