Lakiola se viste de fiesta el domingo

Al igual que el año pasado, el desafío de deportes rurales será uno de los ingredientes estrella de la romería./
Al igual que el año pasado, el desafío de deportes rurales será uno de los ingredientes estrella de la romería.

La asociación Kimuberri, la responsable de ocuparse de la gestión del refugio, ha organizado una completa romería | Paseos con los caballos del picadero Ormazarreta, herri kirolak o música ambientarán los parajes de Ardanbideta

CRISTINA LIMIA LEGAZPI.

El 24 de octubre de 1982 los legazpiarras inauguraron el refugio de Ardanbideta. Treinta y seis años después, la asociación cultural Kimuberri, responsable de su gestión, se dispone a festejarlo con una vistosa romería. Ya lo hizo el año pasado, coincidiendo con el 35 aniversario, y tras el estupendo sabor de boca de la experiencia, se propuso repetirla cada año por estas fechas.

La romería se celebrará este domingo, con el siguiente programa de actividades: a las 9.00 horas salida en grupo desde Izadi Zaleak rumbo a Lakiola, a partir de las 10.30 bienvenida a los vecinos en el refugio con caldo y chorizo, a las 11.00 paseos en caballo con el picadero Ormazarreta, a las 12.15 desafío de deportes rurales, a las 14.15 comida popular en la que cada uno deberá llevar su propia comida y bebida, a las 16.00 campeonato de sokatira y a las 17.00 inicio de la bajada al pueblo con la animación de los trikitilaris.

A lo largo de la jornada se podrá disfrutar de las actuaciones de bertsolaris y músicos. También se habilitará un servicio de autobús, que realizará numerosos viajes entre Laubide y el caserío Lakiola Haundi durante todo el domingo.

Historia del refugio

La celebración del domingo es una forma de poner de relieve el tesoro que Legazpi y los legazpiarras poseen en los parajes de Ardanbideta. Cabe recordar que el refugio del que hoy disfrutamos nació del trabajo en auzolan. Sus cimientos fueron colocados por diversos padres y madres de la ikastola, que habían formado un grupo de montaña para realizar salidas con niños durante los fines de semana. Como no tenían un refugio donde cobijarse en los días de mal tiempo, decidieron hacer uno. Buscaron el sitio y suscribieron un contrato de cesión por 25 años con los propietarios de los terrenos de Ardanbideta. Emprendieron las obras en auzolan y así, fueron construyendo el refugio con la colaboración del pueblo.

En el año 1990 el Ayuntamiento decidió comprar tanto las tierras, como el refugio, aunque las instalaciones continuaron estando al cuidado del mismo grupo de padres y madres, que organizaban salidas y mantenían la costumbre de ofrecer salda y chorizo a los mendizales todos los domingos.

Con el paso de los años y por distintas circunstancias, esta costumbre empezó a perderse, hasta que en 2010, algunos de aquellos padres y madres, junto a otros nuevos, retomaron el proyecto y crearon la asociación Kimuberri. Desde este colectivo se pusieron en contacto con el Ayuntamiento, que se sumó al proyecto y empezó a realizar diversas inversiones de mejora en el lugar, dando como resultado el renovado refugio de hoy en día. Durante este tiempo se ha reformado la cocina, se han realizado mejoras de fontanería y electricidad, se han cambiado ventanas, se han comprado 25 colchones, ha sido colocada una puerta acristalada en la entrada al refugio, se ha modernizado la chimenea de fuego bajo, se han instalado baños y duchas nuevas, se ha construido una rampa de acceso para personas con movilidad reducida, se han realizado entresacas en los terrenos y se han puesto dos rótulos orientativos hacia el albergue en la rotonda de Laubide y en la entrada al recinto.

Jaione Berasategi y Esther Agirre también han dado una pincelada artística al lugar, realizando preciosos murales de paisajes en el interior del edificio. A su vez, el exterior ha mejorado en los últimos años, habiéndose acondicionado sillas y mesas, un cercado de madera y una borda para almacenar leña y dar cobijo a los mendizales.

Kimuberri es el motor de esta nueva etapa del refugio. Constituida en 2010, está formada por 41 socios voluntarios, entre ellos, Izadi Zaleak. Entre sus labores se encuentra la de mantener la tradición de ofrecer caldo y chorizo a los mendizales todos los domingos y salvaguardar el buen uso del albergue.

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