El ferrón que José Luis Arzuaga soñó

José Luis Arzuaga junto al monumental ferrón, en el taller de Elbarrena que lo vio nacer./ FOTOS LIMIA
José Luis Arzuaga junto al monumental ferrón, en el taller de Elbarrena que lo vio nacer. / FOTOS LIMIA

La extraordinaria escultura realizada en piedra caliza será instalada en breve en el parque de Mirandaola

CRISTINA LIMIA LEGAZPI.

Ha sido creado por las manos de José Luis Arzuaga y Mirandaola se convertirá pronto en su hogar. El carpintero y artista legazpiarra ha donado al Ayuntamiento un ferrón de 3,3 metros de altura realizado en piedra caliza. Es su particular homenaje a todos aquellos que han desempeñado un oficio tan nuestro, «una forma de ofrecer algo al pueblo que me vio nacer», explica el autor. Entraña también un sueño cumplido. «Desde joven he sido una persona con muchas inquietudes, ya entonces tenía el deseo de realizar algo para Legazpi, pero fue al alcanzar la madurez cuando surgió la idea de hacer un ferrón», relata sobre esta colosal obra de arte, en la que se puso a trabajar hace nueve años, en pleno mes de agosto.

Comenzaba entonces un largo y complejo pulso de tres años con la piedra de la que nacería su soñado ferrón. Lograrla no fue fácil. «En las canteras de aquí no encontraba una piedra con las dimensiones y el color que yo quería. Un buen día, en el transcurso de un viaje realizado con mi hijo a Tarragona, me iba fijando en las canteras que nos íbamos encontrando por el camino y al parar en uno de los almacenes de la zona vi exactamente lo que buscaba, una piedra caliza fantástica, de color beige, con betas marrones y fósiles, era preciosa... Así que dije, ¡esto es para mí!, les pedí una pieza para hacer una prueba y les dije que si resultaba como yo esperaba necesitaría una de 3 metros, me contestaron que no era posible, que lo máximo que me podían ofrecer era una pieza de 2,80 metros», cuenta José Luis. Pero la piedra sí llegó. «Al cabo de un tiempo me llamaron del almacén, situado en el pueblo tarraconense de Ulldecona, para decirme que habían encontrado una beta en la cantera de la que podrían sacar una piedra del tamaño que yo quería», relata.

«El más feliz del mundo»

Poco después, aquella piedra, de nada más y nada menos que 12,5 toneladas, llegaba al taller de carpintería que José Luis tiene en Elbarrena. «Cuando la vi colocada en las traviesas fui el hombre más feliz del mundo, era un 8 de agosto, me pasé todo el mes trabajando con ella», recuerda. No fue un proceso fácil. No tenía ninguna experiencia con aquella materia prima, ya que lo suyo era la madera. «No conocía otras piedras, pero sí puedo decir que esta era particularmente dura, requería mucha fuerza, traje un montón de rotaflex, se me quemaban...», explica.

«Esta primera parte del trabajo pedía un gran esfuerzo, después, cuando quitas el desgaste mayor, el hombre que te está esperando dentro es más suave, tienes que obrar con delicadeza para no herirlo», describe. Su ferrón tiene una pose reflexiva. «He querido darle una postura inclinada, retratar a un hombre inteligente, pensador, humilde, trabajador... siempre con sus tenazas en la mano», señala Arzuaga.

Dichas tenazas han sido diseñadas por el mismo y realizadas por el herrero Ricardo Mediavilla en acero inoxidable. «Ha hecho un forjado muy bonito», valora José Luis. La escultura se asentará sobre una base de escorias. «Un día, andando por el monte, me encontré con un montón de escorias en Aizeleku, zona donde antaño se hacían haizeolas, pensé que serían una base ideal, así que pedí permiso al dueño y pude obtenerlas», indica.

La escultura será instalada en breve. Se ubicará en el camino entre el frontón de Hierro y la ferrería de Mirandaola, en la parte derecha, después de la caldera de fundición existente en el lugar, justo antes del pequeño puente que conduce a la ferrería. «Queremos colocarla en armonía con el entorno, lo más natural posible», señala Arzuaga. En su rostro se dibuja una expresión de satisfacción. «Al fin y al cabo, creo que este trabajo y la ilusión que he puesto me han hecho crecer», reconoce José Luis. «Yo he realizado el ferrón, pero tengo que decir que mi mujer también ha colaborado en cierta manera, aunque no conoció la idea, ya que falleció hace 16 años, fue una gran persona, muy colaboradora, entregada al trabajo y con mucho gusto, en el fondo, esta obra también lleva una parte de ella», declara.

Por otro lado, desvela que el 'footing' ha sido un gran aliado para el. «Yo no he estudiado en ningún lado, mi universidad siempre ha sido el pensar cómo hacer bien las cosas y en ello me ha ayudado mucho el 'footing', en tres años largos había muchos tramos que resolver en la obra, a veces no sabía cómo echar mano al hombro del ferrón, a la inclinación, al sombrero... me iba a correr hacia Udana, desconectaba con todo y solucionaba el tema», comenta.

Tal vez, igual que hizo el, todos debiéramos de pararnos a pensar por un momento en cuál es nuestro sueño y ponernos delante de la piedra con la que debemos luchar para conseguirlo.