Iñigo Mitxelena: «Me he sentido muy bien acogido en Legazpi desde el principio»

Iñigo Mitxelena, ante la parroquia que dirige./
Iñigo Mitxelena, ante la parroquia que dirige.

El nuevo párroco de Legazpi habla de los retos actuales de la Iglesia y de aquello que le gustaría aportar en la localidad

CRISTINA LIMIA

Mañana se celebrará el 'Día de la parroquia' en Legazpi. Una jornada de unión especial para la comunidad católica que tendrá reflejo en todas las misas del fin de semana. Aprovechamos el momento para conocer un poco más a quien, desde el pasado 6 de septiembre, es el nuevo párroco de nuestra localidad. Natural de Villabona y con una emergente trayectoria eclesiástica que dio comienzo a los 20 años (ahora tiene 38), Iñigo Mitxelena nos habla de cómo ha sido su acogida en Legazpi, cuáles son los retos de la Iglesia y qué le gustaría aportar como párroco.

-¿Cómo resumiría sus primeros meses en Legazpi?

-Han sido intensos, pero muy hermosos. El Sr. Obispo ya me dijo que era un pueblo muy tranquilo, muy trabajador y con muchos colaboradores en la parroquia, y la verdad es que no me ha decepcionado. Me siento orgulloso de recibir el relevo, la antorcha de la fe de otros sacerdotes que me han precedido, especialmente del último, mi compañero y amigo Victoriano Etxabe.

-¿Cómo ha sido la acogida?

-Muy buena desde el principio. Tanto por parte de la gente más cercana a la parroquia, como del resto de la gente del pueblo. Me agrada mucho que me paren por la calle a saludarme y a darme la bienvenida y decirme que están contentos de tener un cura joven. Ciertamente, siento que Legazpi es un pueblo muy abierto y acogedor.

-¿Hay algo que le haya sorprendido especialmente a su llegada?

-El gran número de colaboradores de la parroquia en todos los ámbitos de la pastoral y la apertura y la sencillez de la gente. Por otra parte, también me ha sorprendido mucho el número de asociaciones y grupos con los que cuenta el pueblo.

Asignaturas del presente

-¿Cuáles cree que son los retos de la Iglesia en la actualidad?

-El primero y más importante, acercar a los jóvenes a Cristo para que descubran que conociéndole pueden experimentar lo que es el verdadero amor y la libertad. Y el segundo, hacer que nuestra comunidad parroquial sea cada día más una familia donde se viva el amor, el perdón y la fraternidad. Solo así, los que se sienten fríos y alejados de la Iglesia podrán acercarse, porque encontrarán 'algo' distinto que les atraiga y que no encuentran en otro lugar, que es el amor de Dios.

-¿Qué proyectos o actividades afronta la parroquia de Legazpi en estos momentos?

-No existen recetas mágicas en ningún lado. Pero lo que la Iglesia en estos últimos años y concretamente, el papa Francisco en este momento, nos están recordando es que tenemos que saber acercarnos a los alejados, a las periferias existenciales, a los que sufren en el cuerpo y sobre todo, en el alma. Hay mucha gente que está llena de heridas y sufre por ello, sin que a veces nosotros nos demos cuenta, y todo porque no han conocido el amor y la ternura de Dios. La Iglesia lo llama Nueva Evangelización, que no es inventarse nada nuevo, es recordar lo nuevo y lo antiguo, el anunciar que Dios te ama, que Jesús ha muerto por ti, y que si tú quieres, tu vida puede cambiar de un modo radical y nuevo, de una manera que nunca hubieras soñado. Aquí es donde nos tenemos que embarcar todos, la parroquia y los cristianos de Legazpi, y la Iglesia entera.

Su día a día en Legazpi

-¿Qué le gustaría aportar como párroco en la localidad?

-La alegría y la ilusión de ser cristiano. No hay nada más hermoso que sentirte amado por Dios y sentir que ese amor que has recibido gratis lo tienes que dar gratis a los demás. En una palabra, entregar tu vida, como Jesús la entregó por mí en la Cruz.

-¿Cómo es su día a día?

-No todos los días son iguales, mi día a día varía según la semana, la época del año y las circunstancias concretas. Pero habitualmente me despierto alrededor de las 7.30 de la mañana, hago oración, desayuno, me preparo y normalmente bajo al despacho donde trabajo. Atiendo a personas que solicitan estar conmigo para la dirección espiritual, simplemente para hablar o porque requieren algún servicio parroquial. Después de comer vuelvo un rato al despacho y me preparo para la tarde, alguna confesión, rezo del rosario y la celebración de la Misa, que para mí es el momento más importante del día. Además de ello, están las visitas a algún enfermo, reuniones de pastoral, catequesis con niños y con padres, la confirmación... Por los menos tres veces a la semana, algunas veces por las mañanas y otras por la tarde-noche, aprovecho para hacer algo de deporte. Ceno algo muy ligero y después de la oración de la noche y algo de lectura, a veces literatura histórica o algún libro espiritual, me retiro a la cama hacia las 23.30 de la noche.

-¿Dónde pueden encontrarle?

-Mis dos lugares fijos en Legazpi son la parroquia y el despacho de la casa cural. Los teléfonos, tanto el fijo de la parroquia, como mi móvil, están al acceso de todos. Si por cualquier motivo no puedo contestar, me pueden mandar un sms o escribir al wassap.

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