Txopekua vuelve a la carga renovado

Ilusionados. Parte del equipo de Txopekua, junto a la foto de Cándido que pondrán en la entrada. / MARIAN
Ilusionados. Parte del equipo de Txopekua, junto a la foto de Cándido que pondrán en la entrada. / MARIAN

Siete años después de su cierre, uno de los clásicos de la gastronomía comarcal reabre sus puertas | El emblemático establecimiento de la carretera a Arantzazu ha preservado su esencia e identidad sumando servicios de ocio y nueva terraza

MARIAN GONZALEZOÑATI.

El 31 de mayo de 2012, tras 85 años de trayectoria, Txopekua cerraba sus puertas. La jubilación de Cándido Vicuña, propietario y 'alma máter' del histórico establecimiento de la carretera a Arantzazu, suponía el adiós de todo un clásico gastronómico comarcal. Siete años después, el próximo lunes, coincidiendo con festividad de la Virgen de Arantzazu, Txopekua volverá a la carga.

Y lo hará manteniendo la identidad gastronómica que siempre le ha caracterizado, e introduciendo nuevos servicios de ocio que harán las delicias de los más txikis: un parque infantil exterior y un txiki park cubierto. Pero no solo los jovencitos estrenarán recinto, el área exterior de juego se completa con una terraza abierta al comedor, que como el resto de edificio se ha renovado totalmente, manteniendo su esencia, porque la idea es que «Txopekua siga siendo Txopekua».

Así las cosas, estas últimas semanas están siendo frenéticas para Marijose Urzelai y Jesús Arsuaga, los sobrinos del difunto Cándido que darán continuidad al negocio familiar. Marijo era la mano derecha de su tío (a quien se le rendirá homenaje con una gran fotografía a la entrada del establecimiento)y tenía claro que había que preservar la esencia del restaurante. Con esa idea, su marido y ella se han rodeado de un equipo de trabajo curtido e ilusionado , y tras 15 meses de obras y otro año dando forma con mimo al proyecto, la pareja afronta la apertura con una mezcla de nerviosismo e ilusión.

Saben que van a tener que trabajar duro, pero tienen claro lo que quieren ofrecer: la carta tradicional de Txopekua con algunas actualizaciones. «Tenemos muchas ganas de emprender esta nueva etapa, poniendo el acento en la gastronomía tradicional, de elaboración casera, con productos de KM 0. Ofreceremos menús del día y a la carta, pintxos, cazuelitas, y servicio de bar y restaurante. Queremos estar a la altura de la reputación que Txopekua cosechó durante muchos años», explican Urzelai y Arsuaga.

Ayer, todo el equipo estaba volcado en la puesta a punto. Tienen muchas ganas de empezar la nueva etapa de todo un clásico gastronómico de Debagoiena. El jefe de cocina Eloy estará acompañado en los fogones por Jon , Iban, Rosa y Jesús. Jassim completará el equipo de cocina y Marijo capitaneará el servicio de sala en el que trabajarán Gotzone, Ainhoa y Mila.

Desde 1927

Todos recogerán el testigo de un restaurante familiar que el matrimonio formado por Ignacio Vicuña y Juliana Madina pusieron en marcha en la carretera a Arantzazu en 1927. Dos jóvenes emprendedores que nada más contraer matrimonio decidieron hacerse cosecheros de sidra con productos propios a los que añadían manzanas de Astigarraga y Asturias.

Pronto la sidrería pasó a ser un merendero muy popular de platos típicamente caseros. Sus huevos con chorizo se convirtieron en todo un reclamo que obligó a la pareja a centrarse en la mesa, convirtiéndose en un restaurante de visita obligada en la ruta a Oñati y Arantzazu en el que se servían carnes, pescados, zizas, angulas... siempre con repostería casera y una bodega de primera.

La buena marcha del negocio hizo que los seis hijos del matrimonio (Basili, Cándido, Milagros, José Luis, Edurne y Abelina) tuvieran que arrimar el hombro en la cocina o el comedor en algún momento de su vida, pero fue Cándido el que se dedicó en cuerpo y alma a Txopekua. El se quedó con la propiedad en su juventud, y él, su carácter y su forma de trabajar, tuvieron mucho que ver con el éxito alcanzado. Eso sí, siempre tuvo al lado a gente de confianza, empleados que le acompañaron durante décadas , y sobre todo a su hermana Basili, y a su sobrina Marijose que es la que ha recogido su testigo.

El 1969 Cándido decidió acometer una reforma que permitiese ampliar el comedor hasta el centenar de comensales, y entrado ya en el siglo XXI construyó en el antiguo bolatoki otro acristalado para unas 30 personas porque sobre todo los domingos y festivos para comer en Txopekua hacia falta reservar, y con bastante antelación. Pero si los fines de semana el lleno estaba asegurado, entre semana el menú iba sobre ruedas. Y además, Cándido tuvo los reflejos suficientes como para ampliar su cartera de clientes construyendo un campo de tiro al plato junto al restaurante, el único olímpico de Gipuzkoa durante muchos años, infraestructura que ha seguido en funcionamiento pese al cierre del local, al estar gestionado por la sociedad Pago Uso.

El lunes, Txopekua inicia una nueva etapa de la mano de Marijo y Jesús, tras una importante inversión en la que además de rehabilitar todo el edificio, han ampliado los servicios con los que contaba el emblemático establecimiento, al sumarle una terraza con parque infantil. Vuelve todo un clásico.