Las tasas, impuestos y precios públicos se congelarán y aumentarán las bonificaciones

Luz verde a deducciones fiscales en el ICIO para la apertura o renovación de comercios, obras derivadas de ITC o rehabilitación de fachadas del casco histórico

M.G. OÑATI.

Los principales impuestos municipales -IBI (impuesto de contribución de bienes inmuebles) , IAE (impuesto de actividades económicas), ICIO (impuesto sobre construcciones, instalaciones y obras), vehículos y plusvalías-, además de las tasas y precios públicos, se congelarán el año que viene. El pleno de la corporación aprobó el jueves por la noche, que no haya un incremento en las ordenanzas fiscales para el año 2019 con bonificaciones, como novedad, en algunos impuestos.

Según, explicó el alcalde Mikel Biain «estimamos que el ejercicio 2019 será bueno en cuanto a las recaudaciones de los principales impuestos municipales y forales. A ello tenemos que añadir que en los últimos años se ha realizado un gran esfuerzo para mantener el equilibrio financiero y económico de las arcas del ayuntamiento, estando la deuda municipal en mínimos históricos. Todo ello nos permite no aumentar la presión fiscal a la ciudadanía».

En el capítulo de novedades, «se realizarán modificaciones en las bases impositivas mínimas del impuesto de obras con el objeto de que las pequeñas obras domésticas para la mejora de la accesibilidad tengan un menor gravamen. Sobre todo afectará a obras pequeñas como son el cambio de bañera a ducha».

Por otro lado, «se han incorporado nuevas bonificaciones (75%) en el impuesto sobre obras en aquellos casos dónde se realicen trabajos para la puesta en marcha de nuevas actividades mercantiles así como para obras realizadas en base a indicaciones de Inspecciones técnicas en edificios (95%). También se incluyen bonificaciones en trabajos de rehabilitación de fachadas de edificios sitos en el casco histórico (del 50 al 75%), y para los casos de cambio de ventanas (25%) en aquellas zonas en las que se superen los parámetros de ruido según el resultado del mapa de ruidos».

El PNV se abstuvo porque « aunque se han aceptado nuestras propuestas de bonificar obras y reformas en comercios para facilitar el relevo generacional, así como deducciones a obras derivadas de las inspecciones de la ITC, para rehabilitar fachadas que dinamicen el mantenimiento de edificios, o el cambio de ventanas en zonas con problemas de ruidos, no ha sacado adelante otras dos propuestas que beneficiaban a sectores más generalistas: los usuarios del polideportivo y los agricultores afectados por la enfermedad de la banda marrón del pino».

En el primer caso pidieron elevar la franja de bonificación por edad en los precios de Zubikoa de 21 a 23 años, porque la edad de independencia de los jóvenes se ha ido retrasando y además se ha incrementado la precariedad laboral. En el segundo caso solicitaron no aplicar el IBI a los propietarios de pinares con más de 15 años de antigüedad afectados por la plaga del hongo».

El alcalde explicó que no consideraban «un buen momento para modificar una tarifa concreta del polideportivo, porque cuando concluyan las obras habrá que hacer una revisión general». En cuanto a la exención del tratamiento fiscal de los pinos dijo que «la norma foral no lo permite, y en caso de que se pudiera aplicar (se ha realizado consulta a Diputación) desde el gobierno entendemos que una eventual medida se debería abordar en base a un objetivo de reorientación de las plantaciones afectadas». A su juicio, «más allá de las políticas económicas de carácter paliativo, deben primar políticas de ayuda activas hacia un nuevo modelo de actividad forestal».

Idoiaga defendió que «se pueden dar pasos en ambos casos» y Biain habló de propuestas «hechas de cara a la galería», tras lo cual las ordenanzas se aprobaron con el apoyo del gobierno y la abstención de la oposición.

 

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