Solidaridad con Chiapas impulsa un proyecto educativo de empoderamiento de las mujeres en la selva fronteriza

Delmy Cruz, junto a Pablo Miguel. / MARIAN
Delmy Cruz, junto a Pablo Miguel. / MARIAN

Delmy Tania Cruz ofrece hoy (18.30) «una mirada desde el feminismo del sur» en el salón de plenos

M.G. OÑATI.

'Neoextrativismo y patriarcado colonial: una mirada desde el feminismo del sur' es el título del taller que la colaboradora de la ONG Solidaridad con Chiapas, Delmy Tania Cruz, ofrecerá hoy, a las 18.30 en el salón de plenos del Ayuntamiento, como colofón a la programación socio-cultural organizada por el departamento de igualdad en torno al 8 de marzo.

Aprovechando su visita desde México, y la presentación de un nuevo proyecto solidario en clave feminista en la selva fronteriza con Guatemala, Delmy ( profesora investigadora en un Instituto de Chiapas) compartirá las reflexiones del colectivo 'Mujeres transformando mundos' al que pertenece, en torno al vínculo entre neoxtractivismo y machismo.

Su relación con Oñati viene de lejos y se ha materializado en distintos proyectos solidarios capitaneados por Elkartasuna Txiapasekin y su presidente Pablo Miguel. Delmy agradece las ayudas recibidas desde Oñati en el marco del plan municipal de ayudas a la cooperación, un programa al que en 2019 volverán a concurrir para trabajar proyectos educadores de empoderamiento de la mujer para la defensa del territorio en Chiapas.

Cruz ha explicado que « la dinámica del contexto en la Selva fronteriza de Chiapas es de pobreza, migración y despojo violento de bienes naturales de las comunidades campesinas e indigenas». Critica «la implementación agresiva de planes de desarrollo neoliberal como el tren Maya» y hace hincapié en que « para promover los derechos de las mujeres en la selva fronteriza» en 2015 generaron una alienza estratégica.

Realizaron un diagnóstico con grupos de mujeres de distintos municipios en el que analizaron su situación y condición. Delmy critica que «los programas gubernamentales dirigidos a las mujeres en el campo reproducen la discriminación de género. Las ayudas dirigidas al desarrollo familiar contemplan a las mujeres como objetos de beneficiencia y no procuran espacios de fortalecimiento y decisión con mujeres ante la crisis social y ambiental del territorio. Por eso, la labor que desarrollamos en Ceiba y Mutram tiene «una visión autogestiva. Trabajamo para que las comunidades campesinas e indígenas se apropien de la inicitiva formativa y organizativa sosteniendo con su propio trabajo las transformaciones culturales y sociales» relata.

En esta línea, el año pasado celebraron un «encuentro internacional de mujeres que luchan». Y para dar continuidad a ese proceso, el nuevo proyecto «promueve espacios de reflexión permanente del territorio entre hombres y mujeres de comunidades y organizaciones en la selva fronteriza de Chiapas, así como el intercambio de experiencias y alternativas con procesos del Sur de México y el norte de Guatemala» concluye.