El relato cronológico de la intervención de Oteiza en Arantzazu, en 45 obras

./
.

Documentación escrita, fotográfica y audiovisual completa la exposición que hoy se inaugura en Gandiaga | Podrá visitarse hasta el 27 octubre y se enriquecerá con citas socio-culturales paralelas

MARIAN GONZALEZOÑATI.

Oteiza y Arantzazu siempre caminarán juntos. Sus catorce apóstoles trascendieron a la escultura y se convirtieron en un símbolo no solo para el genial y polémico escultor, también para un plantel de artistas que rompió moldes, y para una sociedad en efervescencia tras años de obligada contención. Excesivo, apasionado y reaccionario, Jorge Oteiza dejó huella en Arantzazu y la vanguardia cultural. El largo y dolorsoso proceso que le llevó a plasmar su visión de los apóstoles, de Cristo y de su madre, es ya historia del arte, y para que niños, jóvenes y adultos, se acerquen al relato cronológico de la intervención, hoy (19.00) se inaugura en Gandiaga Topagunea una exposición que mostrará el proyecto del apostolado, desde el inicio de construcción de las obras, en 1950, hasta la finalización de la instalación definitiva, en 1969.

A modo de secuencia, y teniendo como base un desarrollo cronológico, se expondrán las claves del proyecto, mediante cerca de 45 obras procedentes del Museo Oteiza, del convento de los franciscanos de Arantzazu y de colecciones particulares. También podrá consultarse numerosa documentación, fotografías, Prensa y medios audiovisuales procedentes del Archivo del Santuario y del Centro de Estudios del Museo Oteiza. «El recorrrido se iniciará con el análisis de la arquitectura y la escultura en el inicio del proyecto, las claves de la renovación de la escultura religiosa, la concreción del encargo, la paralización de las obras artísticas, y el regreso de Oteiza a Arantzazu para la conclusión del proyecto», han precisado los organizadores.

Escultor y poeta, agresivo y tierno, genial y contradictorio, el poliédrico Jorge Oteiza sigue vivo en Arantzazu, y los próximo meses lo estará más aún, gracias al proyecto expositivo y editorial promovido por la Fundación Museo Jorge Oteiza, la Fundación Arantzazu Gaur y los Franciscanos de Arantzazu, con motivo del 50 aniversario de la instalación del apostolado en el frontispicio de la Basílica. El objetivo no es otro que «analizar y difundir la significación artística y cultural de este proyecto».

Junio y octubre enmarcan la última fase del tortuoso proceso que sacó a los apóstoles de su 'sueño geológico' en la cuneta de la carretera a Arantzazu al frontispicio de la Basílica. La colocación de los apóstoles se produjo entre los días 12 y 17 de junio de 1969, y la Piedad, sobre la que Oteiza estuvo trabajando todo el verano, se instaló en el espacio que llevaba tanto tiempo esperando el día 21 de octubre de aquel mismo año.

A pesar de todas las dificultades que se produjeron a lo largo de más de una década, la intervención de Oteiza en la amplia fachada del templo que le asignaron los arquitectos Francisco Javier Sáenz de Oiza y Luis Laorga representa, «uno de los momentos estelares del arte y la arquitectura moderna, además de un emblema de la renovación de la estética religiosa en el siglo XX».

Para Jorge Oteiza, sin embargo, el episodio de Arantzazu fue uno de los más dolorosos de su vida, ya que no entendió el veto eclesiástico que en 1955 paralizó el proyecto decorativo de la fachada, en el que había estado trabajando desde que se lo encargaron, a finales de 1950. Cuando, once años después, pudo retomarlo, el temperamental escultor ya había pasado página, y se hizo de rogar durante dos años, hasta que en 1968 le convencieron de que volviera a Arantzazu y en unos pocos meses remató el trabajo.

La intervención en la Basílica de Arantzazu es según los organizadores «el proyecto de obra pública más importante realizado por Jorge Oteiza y constituye un referente ineludible en la historia del país y de su cultura. A lo largo de estos años, la Basílica se ha convertido en emblema de la renovación del arte religioso en el siglo XX, que reunió a un importante grupo de artistas contemporáneos en la realización de un proyecto común».

'Oteiza y la estatuaria de Arantzazu, 1950-1969' analiza la importancia y significación que tuvo para Oteiza Arantzazu y la evolución del proyecto escultórico. Y en torno a la exposición, se han organizado visitas guiadas (la primera mañana al mediodía), talleres y diversas actividades complementarias. También se editará una publicación que lleva el mismo nombre que la muestra y verá la luz el 21 de septiembre, en la jornada central de los actos del 50 aniversario de la instalación de la obra de Oteiza en Arantzazu.

Tomando como base la investigación realizada por Elena Martín para su tesis doctoral, el libro recogerá de forma extensa y completa «la evolución del proyecto escultórico de Oteiza y todos los agentes y circunstancias que intervinieron hasta la resolución definitiva de la fachada».