Oñati
Reconocimiento y gratitud por Santa CeciliaAntoni Gómez y Eduardo Korkostegi serán distinguidos este domingo en los Agustinos por su aportación y dedicación a los coros parroquiales
Los coros parroquiales ejercen una labor social de voluntariado poco reconocida. Cantan en las misas, oficios litúrgicos y los funerales (entre 180 y 200 ... actuaciones al año) y es de agradecer que siempre haya voces dispuestas a acompañar a las familias en las exequias y otras celebraciones.
Por eso, en el marco de las celebraciones de Santa Cecilia va a instaurarse un tributo anual. El año pasado se homenajeó a Inaxio Ibarrondo por sus 55 años llevando la batuta, y este domingo el relevo pasará a Antonia Gómez Ruiz de Vergara y Eduardo Korkostegi Urcelay, dos veteranas voces que han contribuido durante décadas a sostener 'la banda sonora' espiritual oñatiarra.
Eduardo se estrenó en la coral con apenas 10 años, así que acumula nada menos que 65 años de trayectoria. Recuerda bien como lo ' fichó' Julián Zelaia en los maristas. «Nos daba clase de solfeo y como necesitaban tiples para las celebraciones nos reclutó a unos cuantos que apenas alcanzábamos el banco del coro. Cantábamos en días señalados como Corpus, Navidades o Semana Santa, porque entonces no había mujeres en la formación y las voces blancas las ponían los niños», explica.
Y a Eduardo el gusanillo de la música le enganchó, tanto que siempre ha estado ligado al coro, incluso cuando estudiaba fuera «si venía unos días de vacaciones cantaba». Ni en su etapa universitaria perdió esa afición. Una beca lo llevó primero a Tarragona y luego a Córdoba, donde coincidió con un dominico euskaldun que le enroló en el coro de la universidad laboral, llegando a estrenar una misa en la catedral de Málaga.
Tiene cientos de recuerdos ligados a la música (también estuvo en Oñati Abesbatza) pero el coro parroquial es su segunda casa, no en vano es el integrante de mayor recorrido, sin ser ni mucho menos el más veterano de las 24 voces masculinas.
Antoni Gómez también tiene galones. Fue una de las cuatro mujeres que creó el coro femenino hace «más de 40 años». En su caso el 'culpable' fue Don Juan. «Nos animó a algunas catequistas a cantar. Decía que la misa de los domingos era aburrida y que había que darle otro aire. Y como a mí siempre me ha gustado cantar, desde pequeñita, me apunté y hasta hoy, en la actualidad estamos 12 mujeres» relata.
Su acercamiento a la música se produjo también en el colegio, en el coro de la Merced de Arrasate. «Nací en Elciego, me crié en Mondragon y me casé a Oñati, y la catequesis y la coral han sido una forma contribuir a la comunidad y a la vez socializar» señala.
Ambos disfrutan cantando en la iglesia, así que mientras la salud les respeté seguirán al pie del cañón. Agradecen la placa-homenaje que recibirán mañana tras la misa mayor del mediodía en los agustinos, pero huyen de protagonismos y se la dedican a todas las voces con las que han compartido repertorio durante tantos años, a las que están y sobre todo a las que ya no están.
El escenario habitual de sus cánticos suele ser la parroquia, pero al estar 'de reformas' su actividad se ha traslado temporalmente a los agustinos y el tributo también. Tras el tributo los dos coros disfrutarán de un encuentro gastronómico, comiendo y por su puesto, cantando.
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