El preferente llega vivo a la última jornada y luchará por la carámbola del ascenso

Urola, Lagun Onak y Aloña tienen opciones matemáticas, y jugarán en horario unificado, el sábado a las 17.30

MARIAN GONZALEZ. OÑATI.

Para mantener el sueño, había que ganar al Mondra, y el preferente de fútbol del Aloña, lo hizo el sábado (0-1) en Mojategi. Sufrió más de lo deseado, pero al final el gol logrado por Auritz Larrea en el minuto 30 fue suficiente para mantener viva hasta el final la llama de un posible ascenso.

El próximo sábado la preferente vivirá una jornada de locura, ya que los tres primeros clasificados tienen opciones matemáticas de ser txapeldunes, o de obtener la segunda plaza y promocionar. El primero se llevará el premio gordo, el segundo el de consolación (con final a ida y vuelta con el segundo del otro grupo) y el tercero se quedará sin nada.

Sobre el papel, el Aloña, tercero, es quien peor lo tiene. Para quedar primero y obtener el ascenso directo, necesita que el Lagun Onak ( que le aventaja en un punto) pierda ante el colista, e imponerse al Urola con una diferencia mínima de dos goles. Si los azpeitiarras empatan, los de Endika Ruiz tendrían que ganar, y si pierde, el empate le daría el título al Urola y la segunda plaza al Aloña.

El que mejor cartas tiene es el Urola, actual líder, que depende de sí mismo. Si gana el sábado en Azkoagain, hará valer su ventaja y poco importará lo que haga el Lagun para proclamarse txapeldun. Pero para eso tiene que ganar, y el Aloña tiene un as en la manga, el hecho de jugar en casa. Lo cierto es que puede pasar de todo. Los tres pueden acabar primeros, segundos o terceros, por eso los dos partidos (el Aloña- Urola y el Lagun Onak- Lazkao), se jugarán a las 17.30, en horario unificado. Puede ser un final de liga de carambolas, y para que el beneficiario sea el Aloña, solo vale la victoria ante el Urola. Ganar parar ser campeón, o para promocionar, pero ganar. La plantilla lo sabe y va a dejarse la piel en el intento. Ha llegado viva a la última jornada, y si hay que morir, lo hará con las botas puestas.