Un paseo por la mitología vasca a través del escultor Esteban Kerexeta

Esteban Kerexeta, con algunas de sus obras en la sala polivalente de la Oficina de Turismo / MARIAN
Esteban Kerexeta, con algunas de sus obras en la sala polivalente de la Oficina de Turismo / MARIAN

El espacio de San Juan Kale sigue dando pasos para ser un escaparate no solo turístico, también cultural, gastronómico y artístico

MARIAN GONZALEZ OÑATI.

La mitología vasca cobra vida a través de la madera estos días en la Oficina de Turismo. Pero no lo hará solo durante el puente festivo de Todos los Santos, vecinos y visitantes podrán disfrutar hasta el 13 de enero de la interpretación que de Amalur, Akerbeltz, Tartalo, Basajaun... y otros doce seres mitológicos ha hecho el veterano escultor oñatiarra Esteban Kerexeta.

Una colección, que tras exponerse durante tres meses en el Museo alavés de Artziniega, se ha instalado en la sede turística de San Juan Kale, un espacio cada vez más abierto a la cultura, la gastronomía y los artesanos oñatiarras. Además de ofertar visitas guiadas experienciales a caseríos, o ser el escaparate de un buen número productos oñatiarras ( queso, txakoli, chocolate, miel, arte, literatura....), la Oficina de Turismo se ha postulado como espacio expositivo de creadores o agentes locales. Y la muestra 'Euskal mitologia' incide precisamente en esa vía de abrir el céntrico servicio municipal a nuevos públicos, y ofrecer un espacio expositivo complementario a la saturada sala de Kultur Etxea.

Kerexeta, que ya colabora con Oinatur, elaborando minisouvenirs de madera, aceptó encantando la invitación de la empresa que gestiona los servicios turísticos, ya que le ofrece la oportunidad de reivindicar al patito feo de las bellas artes del municipio, y recibir el feed-back de la gente.

«En Oñati, si quitamos Arantzazu, apenas hay esculturas en los espacios públicos, y la mayoría de las exposiciones que visitan la Casa de Cultura son de fotografía y pintura. Parece que no hay excesivos seguidores de esta disciplina artística. Así que la muestra es una manera también de reivindicarla, de acercarla a las nuevas generaciones. Hay muchas manera de esculpir, y por eso juntos a las piezas de madera, he colocado tarjetas de visita realizadas al estilo 'origami', con papel y tijeras, elementos que cualquiera tiene en casa» señala.

Casi 50 años de afición

Afronta la muestra ilusionado. «Realizo esculturas porque me gusta, como afición, sin más pretensiones, y de vez en cuando expongo para que me critiquen, bien o mal. Las opiniones siempre son buenas, porque te ayudan a mejorar» señala Kerexeta, que a sus 68 años de edad, y aprovechando el tiempo libre que ha ganado desde que se jubiló, cultiva más intensamente una pasión artística en la que se inició con 20 años y nunca ha abandonado. Comenzó haciendo fotografía, pero no acababa de llenarle, así que en esa búsqueda de volumen y formas probó con la escultura, y el flechazo fue inmediato.

«Ahora le dedicó unas tres horas al día. Es una limpieza mental, una desconexión. No he sido de exponer mucho, la verdad, pero de un tiempo a esta parte, me prodigo más. Te invitan a un lado, y eso te lleva a que te llamen de otro» relata.

Esteban se confiesa autodidacta. Txillida, Oteiza, Basterretxea, Ugarte... son los grandes referentes de la escultura vasca. Pero él no tiene reparos en asegurar que bebe de muchas fuentes y su temática también es muy variada. La exposición que muestra de martes a domingo (de 10.00 a 14.00 y de 16.00 a 18.00 horas) en la Oficina de Turismo se centra en la mitología, pero tiene colecciones dedicadas al deporte, la religión, el folklore, la política, el medio ambiente o la cultura de Euskal Herria.

Ahora ha dado una vuelta de tuerca a su trayectoria y está metido en temas más sociales y universales: la inmigración, las agresiones sexistas a las mujeres y las drogodependencia. Y precisamente por la dureza y complejidad de la temática, sus nuevas esculturas las está trabajado en metal, un material que ya ha cultivado en otras etapas. «No puedo representar a una mujer violada en una madera noble, me pide un material más agresivo, que simbolice la dureza de la problemática que esculpo, de ahí que esté utilizando hierro» explica..

Su colaboración con la Oficina de Turismo, se forjó por casualidad. El siempre ha sido mucho de 'reutilizar' y con el material que le sobra de sus esculturas, suele hacer pequeños detalles, para regalar. Uno de ellos llegó a manos de las guías de Oinatur, que le propusieron, incorporarlas al singular catálogo de souvenirs. Ahora, oñatiarras y foráneos podrán conocer mejor la obra de Kerexeta, y su particulación visión de la mitotogía vasca.

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