Oñatz aúna baile y solidaridad en Polonia

Las treinta personas que componen la delegación de Oñatz que ha viajado a Polonia, en una de las fotos compartidas en sus redes sociales. / OÑATZ
Las treinta personas que componen la delegación de Oñatz que ha viajado a Polonia, en una de las fotos compartidas en sus redes sociales. / OÑATZ

Participan en el festival 'Swiat pod Kyczera' que busca visibilizar, apoyar e impulsar al pueblo lemko | Cerrarán el calendario de exhibiciones mañana y regresarán a casa el martes, tras 2.600 kilómetros en autobús

MARIAN GONZALEZOÑATI.

Disfrutar del folklore de distintos lugares del mundo, compartir experiencias y bailes autóctonos, y visibilizar la lucha del pueblo lemko por recuperar y dar a conocer su cultura. Esos son los objetivos del Festival Internacional 'Swiat Pod Kyczera' que del 28 de junio al 14 de julio se celebra en Polonia, y esta semana está teniendo color oñatiarra.

Quince días de fiesta y reivindicación a los que Oñatz se sumó el miércoles con una delegación de treinta personas (27 dantzaris y tres txistularis) que han llevado un pedacito de Euskal Herria a Krynica-Zdrójen a ritmo de ezpata-dantza, Kaxarranka, Kortes, y cómo no, las Korpus Dantzak.

Una intensa y enriquecedora experiencia que, a pesar del largo viaje en autobús (2.600 kilómetros), están disfrutando junto a participantes de distintos rincones del mundo poniendo en valor el folklore, pero también apoyando e impulsando al pueblo lemko, que en los años 40, fue expulsado de su tierra y, pese a vivir diseminado en distintos lugares, está trabajando para recuperar y dar a conocer su folklore y cultura con iniciativas como el prestigioso festival de danza que mañana baja el telón.

El artífice de la aventura polaca ha sido el zumarragarra Jonmikel Intsausti, que trabajó en Polonia para una cooperativa vasca, desde el año 2003 hasta el año 2005. Allí conoció a la que hoy en día es su mujer, con la que actualmente vive en Oñati. Su interés por la cultura lemko, su cercanía con Oñatz (su hija baila en la agrupación) y sus contactos en Polonia, donde tienen muchas amistades, abrieron las puertas del festival a Oñatz, que vio una bonita oportunidad de salir fuera a bailar y visibilizar la situación de un pueblo que también defiende su cultura y su idioma.

Algo que animó también a viajar hasta Polonia a la Asociación Cultural Indarra, de Gasteiz, que ya está de vuelta tras participar en la primera semana del festival en la otra sede, en Legnica. Oñatz cogió el miércoles el relevo de los alaveses y seguirá bailando hasta mañana, regresando el martes a casa tras hacer parada en Berna. Será el punto final de una aventura que iniciaron el lunes con 44 horas de viaje de autobús hasta Krynica. En la ida pararon en Friburgo (Alemania) y en la vuelta lo hará en la capital Suiza.