Un oñatiarra tendrá calle en Manises

José Luis en el  homenaje celebrado en  2017, poco antes de morir./
José Luis en el homenaje celebrado en 2017, poco antes de morir.

El 'cura-obrero' José Luis Lazkanoiturburu, fallecido en 2017, dejó huella en Valencia | Una delegación local participará el sábado en el acto organizado para poner en valor su «lucha por la justicia social y los más desfavorecidos»

MARIAN GONZALEZ OÑATI.

El agustino oñatiarra José Luis Lazkanoiturbu, apreciado 'cura-obrero' fallecido el año pasado pocos días después de ser nombrado 'hijo adoptivo' de Manises, seguirá estando muy presente en la localidad valenciana, ya que el sábado dará nombre a una calle. Concretamente a una del barrio de San Francisco, dónde residió y llevó a cabo la mayor parte de su labor durante los últimos 41 años de su vida.

El Ayuntamiento levantino le ha querido reconocer de nuevo, esta vez en el callejero, «por su trayectoria vital al servicio de los más desfavorecidos y la lucha por la justicia social a cargo de las parroquias de San Jerónimo y San Francisco». El acto institucional de la colocación de la placa será este sábado, y Oñati tendrá una delegación en la ceremonia, compuesta por las ediles Nerea Zubia y Ana Martín, dos dantzaris y un txistulari.

José Luis estudió en los Canónigos Regulares de Letrán y dio clases en el seminario oñatiarra antes de partir hacia Valencia, junto al también oñatiarra Anton Garai, que fue distinguido junto a Lazkanoiturburu como 'hijo adoptivo' de Manises. Ambos compartían localidad natal, destino eclesiástico, fe y compromiso social. Estudiaron en los Canónigos Regulares de Letrán y dieron clases en el seminario oñatiarra antes de partir hacia el Mediterráneo.

El libro 'De la misa al tajo. La experiencia de los curas obreros' de Xavier Corrales, aporta un buen número de datos sobre la experiencia de los llamados curas obreros valencianos, entre ellos los dos religiosos oñatiarras, cuya labor eclesial se ha desarrollado con un gran compromiso social.

De la misa al tajo

En pleno franquismo, adoptaron una posición alejada de la Iglesia oficial vinculada al Régimen. Bajo la inspiración de otros religiosos de Francia y Bélgica, decidieron compatibilizar su función eclesial con el trabajo en la fábrica o en la obra. Garai trabajó primero como albañil, y luego probó la pintura mural y el empapelado, mientras que Lazkanoiturburu trabajó como peón y albañil antes de fundar una cooperativa de recogida y reciclaje de residuos sólidos.

En las parroquias de las barriadas obreras y en las comunidades cristianas de base encontraron un espacio donde demostrar que se podía vivir la fe de otra manera, participando activamente en el movimiento obrero y ciudadano.

Lazkanoiturburu fue rector en un colegio internacional en Roma y en el seminario de Oñati antes de recalar en Manises, donde hasta su fallecimiento fue el párroco de la Iglesia de San Jerónimo. En el libro sobre la experiencia de los curas obreros editado por la Universidad de Valencia, explicaba que era «hijo de baserritarras, mi madre nació en San Juan de Artia, el caserío más alto de Gipuzkoa». Estudió en los agustinos oñatiarras, donde se ordenó sacerdote y dio clases. Recaló en Manises en 1969, con 40 años de edad, junto con otros tres compañeros que eran también profesores, entre ellos Garai, párroco de la iglesia de San Francisco y coordinador de Cáritas Interparroquial, donde lleva el grupo de solidaridad con los parados, formado sobre todo por inmigrantes.

Premios y reconocimientos

Cuando llegaron a Valencia, les asignaron el barrio de Cristo y «como cuatro curas en una parroquia a la que no venía nadie, no era sostenible», en vez de esperar a que vinieran intentaron ser como ellos, y como todo el mundo trabajaba en la construcción empezaron como peones de albañil.

Así, de la misa al tajo, se ganaron el aprecio de los feligreses. El alcalde de Manises, Jesús Borràs i Sanchis, explicó en el pleno que aprobó la designación de la calle al oñatiarra que «José Luis siempre estuvo al servicio de los más desfavorecidos y luchó en favor de la justicia social, lo cual le llevó a ser una persona querida, respetada y admirada por todos los que lo conocimos».

Además de la calle, y la distinción de 'hijo adoptivo de Manises', en 2003 José Luis recibió el premio 'Lluna Plena' por su trayectoria en la mejora de las condiciones de vida de los más necesitados, y en 2013 Esquerra Unida de Manises le otorgó el premio' 17 de abril' por su lucha obrera. Este sábado, el último tributo de los manisenses será póstumo, dándole el nombre a una calle de su querido barrio de San Francisco.

 

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