Oñati y Manises, hermanados en la figura de Lazkanoiturburu

Placa, paella y aurresku.  La delegación oñatiarra tuvo una participación activa en los actos organizados./
Placa, paella y aurresku. La delegación oñatiarra tuvo una participación activa en los actos organizados.

El popular cura-obrero oñatiarra, fallecido el año pasado tiene ya su calle en la localidad valenciana en la que 'trabajó' 41 años

MARIAN GONZALEZ OÑATI.

Oñati y Manises han pasado a ser pueblos amigos gracias a la figura del agustino oñatiarra José Luis Lazkanoiturbu Korkostegi, apreciado 'cura-obrero' fallecido el año pasado,pocos días después de ser nombrado 'hijo adoptivo' de la localidad valenciana que tanto lo apreciaba. Su trayectoria vital al servicio de los más desfavorecidos y la lucha por la justicia social a cargo de las parroquias de San Jerónimo y San Francisco, no cayó en saco roto y la semilla que sembró no solo le hizo merecedor de un buen número de premios en vida, también le valió el cariño de la gente. Por eso mismo, el Ayuntamiento de Manises decidió dedicarle una calle en el barrio dónde residió y llevó a cabo la mayor parte de su labor durante 41 años. Y el oñatiarra aceptó la invitación de sumarse a los actos reconociendo, también en el pleno, la labor tanto de José Luis Lazkanoiturbu como de Anton Garai, ambos 'curas-obreros' que en pleno franquismo adoptaron una posición alejada de la Iglesia oficial vinculada al Régimen. Bajo la inspiración de otros religiosos de Francia y Bélgica, decidieron compatibilizar su función eclesial con el trabajo en la fábrica o en la obra, encontrando un espacio donde demostrar que se podía vivir la fe de otra manera, participando activamente en el movimiento obrero y ciudadano.

El sábado la teniente de alcalde oñatiarra, Nerea Zubia, y el alcalde de Manises, Jesús Borràs i Sanchis, descubrieron juntos la placa en un acto en el que no faltó el aurresku de rigor, ni la paella en recuerdo de un txantxikutarra que ha dejado huella en la localidad levantina.

 

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