Cuando Loroño ganó la Subida a Arantzazu, descabalgado de la bici

Subida a Arantzazu de 1947. Un joven y entonces prácticamente desconocido Jesús Loroño ganaba la carrera, cubriendo los últimos metros apeado de la bicicleta. / KUTXATEKA
Subida a Arantzazu de 1947. Un joven y entonces prácticamente desconocido Jesús Loroño ganaba la carrera, cubriendo los últimos metros apeado de la bicicleta. / KUTXATEKA

Fue la primera gesta de ciclista de Larrabetzu que explotó ese año 1947 en el Naranco | Desde hace 50 años, el Aloña organiza la prueba juvenil, pero antes, entre 1935 y 1953, congregó a Loroño, Robin, Gándara o Rondeaux entre otros

MARIAN GONZALEZOÑATI.

La Subida Ciclista a Aran-tzazu celebra mañana 50 ediciones al amparo del Aloña y centrada en el pelotón juvenil, pero tiene una rica 'prehistoria' con anécdotas de calado como cuando un joven y desconocido Jesús Loroño (21 años), agobiado por el calor, se descalgaba de la bici en Sindika y lograba la victoria subiendo los últimos metros a meta con la bici en mano.

Ocurrió el 31 de agosto de 1947 cuando la prueba la organizaban el club deportivo Oñate y Cultural Txantxiku txoko (que fueron quienes pusieron los cimientos para el posterior alumbramiento del Aloña). Y, permitió a los aficionados disfrutar de la primera victoria de calado del 'león de Larrabetzu', que unos meses después, el 27 de septiembre, ganaba sorpresivamente una subida al Naranco (Oviedo) que le catapultaría al éxito.

Fue un año clave para quien se convertiría en una de las figuras legendarias del ciclismo español. Sus duelos con Bahamontes hicieron correr ríos de tinta, pero su primera victoria importante fue en Oñati, y hay artículos en los que incluso se recoge que el seleccionador nacional, Mariano Cañardo, le echó el ojo en Arantzazu. Su fortaleza y sus características de espléndido rodador-escalador, hicieron que fuera el más popular de los ciclistas vascos durante los años cincuenta, y ocupa un lugar de honor en el palmarés de los primeros tiempos de Subida Arantzazu, aquella que celebró dieciséis ediciones entre 1935 y 1953, y tanto tuvo que ver en el nacimiento del club deportivo Aloña Mendi en 1966.

50 ediciones con el Aloña

La primera directiva txirrindulari, del Aloña capitaneada por Luis Mari Etxeberria, tenía ya una dilatada experiencia organizando pruebas, sembrada en el seno del Txantxiku Txoko, y se embarcó en la tarea de resucitar la pasión ciclista. Así dio sus primeros pasos la actual Subida a Arantzazu, que mañana cumple 50 años.

Más de un centenar de ciclistas de primer y segundo año lucharán por la txapela más redonda, la de las Bodas de Oro. La cita será a las 16.00 en Portalekua con siete corredores del Ulma-Aloña en la línea de salida, y el nuevo formato que el club implantó hace dos años, consolidado.

El explosivo ascenso de 9,3 kilómetros la había convertido en una prueba para especialistas que iba en detrimento de la participación, así que el club decidió cambiar a un formato de línea pero con final en alto. El Aloña llevaba tiempo queriéndole dar una vuelta a la carrera y lo hizo en la 48ª edición, en el marco de la celebración del 50 aniversario del club. Eso sí, tuvieron claro que había que mantener el histórico trazado que en su día ganaron como juveniles profesionales de la talla de Miguel Mari Lasa, Juan Fernández, Jokin Mujika, Lazpiur, o los hermanos Osa. Y antes que ellos, entre 1935 y 1953, ciclistas de la talla de Loroño, Robin, Gandara o Rondeaux, entre otros.

Así, la carrera de mañana mantiene la subida, el punto de partida (Portalekua) y de llegada (la cuesta de Sindika en Arantzazu); la diferencia es el atracón de kilómetros que hay que cubrir antes de enfilar el ascenso hasta el Santuario. Un trayecto de 70 kilómetros en el que tras la salida de Triana se dirigirán por la variante hacia Zubillaga y luego a Bergara hasta Osintxu para volver hasta San Prudencio y enfilar por Torreauzo hasta el puente de Zuazola a Santipillau y su corta y empinada cuesta. Tras llegar a la inmediaciones del cementerio, bajarán de nuevo a la variante hacia San Prudencio. Esta vez hacia Arrasate (hasta la rotonda de Eroski) para volver a Portalekua y encarar ya el formato tradicional de subida a Arantzazu en los últimos 9,3 kilómetros.

La emoción está asegurada y los siete juveniles del Aloña (Ander Blázquez, Unai Cueva, Aritz Torres, Unax Arregi, Aritz Plazaola, Iker Ugarte y Lander Uribesalgo) intentarán dejarse ver. El apoyo de la afición no les va a faltar, como tampoco le faltó a a Jesús Loroño hace 72 años, cuando decidió bajarse de la bici y animado por la gente cubrió los últimos metros de la subida ciclista andando.