61 fixies a piñón fijo, de noche, y sin frenos

Espectáculo. La simplicidad máxima aplicada al ciclismo, con el plus de la nocturnidad. / AXIER EGAÑA
Espectáculo. La simplicidad máxima aplicada al ciclismo, con el plus de la nocturnidad. / AXIER EGAÑA

El criterium ciclista Kantokrit estrenará mañana recorrido con el cupo total de inscripciones completo | Obras en dos puntos del trazado habitual han obligado a la organización a modificar el itinerario

MARIAN GONZALEZOÑATI.

Fixies, o lo que es lo mismo ciclistas que no llevan frenos, ni piñones adicionales en sus bicicletas y para desacelerar tienen que invertir los pedales o deslizarse, prometen mañana todo un espectáculo entre adoquines, chicanes, muros y cantones.

Ya está aquí de nuevo la carrera nocturna a piñón fijo «Kantoikrit», que estrena recorrido, pero no por gusto, sino por obras. Concretamente por la grúa montada en Atzeko Kale y por los trabajos que se están acometiendo en Barkadadeko Ama. Dos actuaciones que han obligado a la organización a cambiar el trazado habitual, y convertido los dos últimos meses en bastante frenéticos. «Nadie nos había dicho nada, y hemos tenido que ir improvisando y adaptándonos al ver las obras, primero una y luego la otra» explican, con muchas ganas ya de que el criterium nocturno de piñón fijo vuelva a llenar de ciclistas y aficionados el casco histórico.

Y es que la buena noticia, tras la intensa recta final, es que se ha cubierto el cupo de inscripciones, y serán 61 los fixies que participen mañana en el criterium nocturno Kantoikrit, a partir de las 22.00 horas. «Estamos muy contentos. Tras el bajón del año pasado, en el que solo hubo 25 participantes, volvemos a la cifras que siempre hemos manejado como óptimas y el espectáculo está asegurado», señalan los organizadores .

Ocho oñatiarras

La dupla asturiana que ha ganado los últimos años, tendrá además las competencia de ciclistas galos que andan muy bien, y eso hará que la carrera sea más emocionante aún. Y otra buena noticia es que crece el número de participantes oñatiarras, ocho (Aitor Umerez, Xabier Barrena, Xabier Aiastui, Iñaki Madinabeitia, Mikel Olalde, Iñigo Mugarza, Miguel Guisado y Jon Ander Gereta).

El circuito seguirá siendo cien por cien urbano, y tendrá la salida y meta en la plaza, junto al kiosco, pero en su despegue hacia Atzeko Kale, en vez llegar hasta el cantón de Naparrena y dirigirse por Patrue Kale a Bakardadeko Ama, girarán en el cantón de Kirrin para bajar por Kalebarria hasta el cruce de la Laboral y tomar Portu Kale hacia el Batzoki para acceder desde aquí hasta la emblemática zona adoquinada de San Antón.

Tras enfilar el cantón de Ona, se dirigirán por Aita Madina hacia la Avenida de la Universidad y en la rotonda del cuartel en vez de volver a la plaza como otros años, subirán por Cegasa hasta el cruce de la variante, entrando por los antiguos vestuarios de Ibarra (actual Banco de Alimentos) al parking de Enpresagintza y volviendo a la rotonda del cuartel para tomar de nuevo la Avenida de la Universidad y acabar en la plaza. Serán quince vueltas hasta completar los 27 kilómetros de carrera.

La reducción del trazado de los primeros metros se recupera en la zona de Ibarra/Enpregintza. Esta será la principal novedad de una competición en la que los ciclistas no llevan frenos, ni piñones adicionales. Un espectáculo que cumple ocho ediciones gracias al trabajo y la voluntad de unos «locos aficionados al ciclismo» y sus «ganas de crecer, evolucionar y vivir en una constante reinvención del deporte de la bici». Se engancharon a este tipo de pruebas en el «High Voltage» de Bilbao en 2012, y decidieron hacer algo parecido en Oñati, pero dentro del casco histórico y de noche. Y dicho y hecho, el criterium celebra hoy su octava edición.

Récord de participantes

El adoquín antiguo de San Antón es uno de los sellos distintivos de la carrera. Ese tramo de 160 metros exige acelerar para que las vibraciones no afecten tanto en el pedaleo, y además es la zona donde se suele juntar la mayor parte del público, así que no es de extrañar que se mantenga como símbolo de los trofeos Kantoikrit, la prueba que nació en el seno de la desaparecida Surf Festa y desde hace seis años camina sola.

La principal dificultad es que las bicis que popularizaron los mensajeros neoyorquinos de los 80 y con el tiempo desembocó en carreras nocturnas, la más famosa, la de Brooklyn, no llevan ningún tipo de mecanismo de frenado, por lo que es necesario tener un gran dominio de las mismas, sobre todo para gestionar las curvas y evitar las caídas.

Todo está listo ya para otro clásico del mes de julio, un espectáculo ciclista diferente, y en vías de extinción en muchos lugares, que Kantoikrit mantiene en Oñati, y mañana batirá su récord de participantes, 61. El espectáculo está servido.