Cooperativa San Miguel, cien años de un emblema del comercio local

Equipo. La plantilla actual de la cooperativa San Miguel posa al completo frente a la cámara antes de abrir el negocio al público en un día de trabajo muy especial. /  I.M.
Equipo. La plantilla actual de la cooperativa San Miguel posa al completo frente a la cámara antes de abrir el negocio al público en un día de trabajo muy especial. / I.M.

A día de hoy sus responsables siguen apostando por ofrecer el producto local | Durante las próximas semanas se ofrecerán regalos y sorteos a los que optarán los socios y clientes habituales

IKER MURILLO OÑATI.

'Sociedad cooperativa Benéfica San Miguel de Obreros Católicos de la Villa de Oñate', este fue el pomposo nombre con el que se dio a conocer hace ya cien años la cooperativa San Miguel a los vecinos oñatiarras. Aunque desde aquel primer papel fundacional hasta hoy ha cambiado mucho la forma de entender el comercio, los valores de la cooperativa siguen siendo los mismos: ofrecer a sus socios y clientes productos de calidad a un precio asequible y dar espacio a la producción de ganadería y agricultura local.

Tal y como explica Olatz Arizti, gerente del negocio, en Oñati hace cien años proliferaban los economatos de las fábricas, en donde los vecinos que trabajaban en ellas tenían la opción de adquirir productos de uso diario y alimentos a un precio más económico que el que tenían en otros negocios. Este privilegio estaba reservado únicamente a los trabajadores de dichas fábricas y situaba al resto de habitantes de la villa en una situación de desventaja. Es por ello que nueve vecinos oñatiarras se lanzaron a la aventura de crear una cooperativa propia en la que poder ofrecer a sus socios productos a un precio competitivo frente al que había en los mencionados economatos. De esta forma los vecinos podían comprar más barato y a su vez vender a un precio más razonable.

Como dato a destacar, esta primera cooperativa, que más tarde evolucionó a lo que es hoy día, se creó sin expectativas de recibir beneficios. Su objetivo era lograr las ganancias suficientes como para mantenerse y seguir resultando de utilidad a sus socios cooperativistas.

Nuevos tiempos

Con el paso de los años se demostró que la cooperativa era bien recibida entre los vecinos y siguió creciendo sin desviarse de los objetivos para los que había sido fundada. Tras cuarenta años de trabajo en una de las zonas más antiguas de Oñati, se trasladó al espacio que ocupa actualmente en el número 8 de Kale Berria.

Desde entonces se han producido muchos cambios en el comercio oñatiarra pero, en palabras de Olatz Arizti, la forma de entender la cooperativa sigue siendo muy similar: «Obviamente, las necesidades que había hace cien años no son las mismas que hay ahora. Lo que se buscaba antes era comprar productos a granel tales como harina, aceite, azúcar etc. bien para vender o bien para utilizar en los caseríos. A día de hoy la gente compra diferente. Las marcas se han diversificado y muchas veces se baja a comprar únicamente lo que va a ser de necesidad ese mismo día. Sin embargo, la gente sigue acudiendo a nosotros porque ofrecemos a un precio razonable productos de calidad».

Por otro lado, Arizti explica que una de las claves de la cooperativa a día de hoy es que, a diferencia de modelos de negocio similares en Euskadi, ellos siguen sin afiliarse a ninguna otra gran cadena de supermercados. Es decir, su modelo de negocio sigue siendo completamente independiente. «Las grandes marcas de supermercados tienen su propia forma de hacer las cosas, pero el seguir nuestro propio camino nos permite conservar nuestro nombre, nuestra identidad y nuestra manera de hacer las cosas», explica.

Como parte de esa identidad, San Miguel sigue ofreciendo a sus clientes una gran variedad de productos llegados desde los caseríos del pueblo que tienen gran aceptación entre los vecinos: «Aunque no resulte tan económico como un producto de marca, la gente sigue preguntando e interesándose por los alimentos de la tierra. Eso es algo que siempre va a caracterizarnos».

A día de hoy, la cooperativa de San Miguel cuenta con más de 2.000 socios con capital social y cerca de 300 socios activos. El supermercado da trabajo a una plantilla de once personas.

Regalos y sorteos

Para celebrar esta fecha tan señalada, el personal de la cooperativa ha repartido paraguas entre sus socios activos y bombones entre todos sus clientes. Además, a lo largo de las próximas cuatro semanas, se van a sortear ocho entradas (dos por semana) para el encuentro de fútbol que disputarán la Real Sociedad y el Athletic de Bilbao el próximo mes de febrero en el estadio de Anoeta. Para poder optar a dicho sorteo basta con realizar una compra en el local en las próximas fechas. Como broche final a las celebraciones, está previsto que los actuales y antiguos trabajadores de la cooperativa se reúnan en una comida en los próximos días.

 

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