Oktoberfest alavesa durante el puente festivo

Uno de los clásicos de la feria./
Uno de los clásicos de la feria.

La misma cerveza que se sirve en la fiesta muniquesa, la Festibier, llega al territorio el fin de semana

SERGIO EGUÍA VITORIA-GASTEIZ.

La Festbier inunda los grifos de los locales alaveses especializados en cerveza. Lo hace cada año, cuando ya han cerrado las carpas de Theresienwiese, en Múnich. Los fabricantes de la capital bávara, los únicos que pueden vender su producto en la fiesta, esperan a que termine la locura para empezar a exportar la cerveza tipo märzen que elaboran específicamente para beberla en la Oktoberfest.

Dicen que es para no pillarse los dedos, no vaya a ser que se acabe el suministro antes de tiempo, pero en realidad es marketing. El romanticismo hace mucho que desapareció de este evento. De hecho, la explicación de que Múnich rememora la boda del príncipe Luis I de Baviera con la princesa Teresa de Sajonia-Hildburghausen, celebrada en 1810, es un poco mito. Es la excusa, pero la razón está en que los cerveceros necesitaban acabar con el stock de cerveza enbarrilada y poder usar los contenedores en la nueva etapa de producción. Antes, por el calor, no se elaboraba birra en verano.

La märzenbier (festibier u oktoberfestbier es otro de los nombres que recibe) es una lager algo más alcohólica de lo habitual. Es muy maltosa, fácil de beber, con cuerpo pero no excesivamente carbonatada, por lo que se puede disfrutar por litros. El Mass, la jarra de litro de la fiesta, es la forma ideal de consumirla. No es el recipiente más fino, pero invita al jolgorio, que es de lo que se trata.

La Cerve y LaGrange

En Vitoria hay dos bares que se vuelcan con esta actividad. La Cervecera Alemana, en la plaza Gerardo Armesto, y LaGrange, en Músico Mariano San Miguel. En La Cerve se pincha la Oktoberfestbier de Spaten, una delicia. En LaGrange, que ha decorado el bar como un carpa alemana, tienen la Festbier de Weihenstephaner. La de Freising es la cervecera más antigua en activo del mundo y uno de los grandes referentes del mundillo. Sus productos son excepcionales. Pero como no están radicados en Múnich, no pueden participar en las campas. El Guernica, en Pintorería, también pincha estos barriles desde hace una semana.

En Llodio, el Azoka ha preparado incluso un menú alemánpara estos días. Si la terraza se ha llenado de mesas con bancos corridos como los que Franziskaner usa en Baviera y, además de jarras de la más famosa cerveza de trigo y comida alemana, organiza una cata de cervezas artesanas el jueves 25 de octubre.

 

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