El Museo de Arte Sacro demanda visitas en su vigésimo aniversario en la Catedral Nueva

Altar de mármol neogótico con objetos litúrgicos y ropajes sagrados en terciopelo. / BLANCA CASTILLO
Altar de mármol neogótico con objetos litúrgicos y ropajes sagrados en terciopelo. / BLANCA CASTILLO

La muestra diocesana, con más de 700 obras desde el siglo V, prepara recorridos y charlas para atraer público

J. Á. MARTÍNEZ VIGURI VITORIA.

El Museo Diocesano de Arte Sacro de Álava cumple veinte años desde su apertura en la Catedral Nueva, a donde se trasladó desde el Bellas Artes del paseo de Fray Francisco por la necesidad de acomodar convenientemente las distintas colecciones provinciales. Propiedad del Obispado de Vitoria y de la Diputación Foral de Álava, la muestra religiosa reúne más de 700 obras en seis formatos -piedra, tronco, liturgia, tabla, lienzo y plata-, desde la más antigua, del siglo V, hasta piezas de orfebrería labradas hace sólo unas décadas.

En la girola del templo de María Inmaculada, a lo largo de un recorrido semicircular, didáctico y cercano al visitante, se custodia y exhibe lo mejor del arte religioso alavés de los últimos quince siglos. Obras de El Greco, José de Ribera, Gaspar de Crayer o Lucas Giordano comparten espacio cálido y miradas con otras de menor renombre e igual valor artístico, pero no siempre apreciadas en su justa medida.

Aunque data de 1923, cuando se abrió el primer museo sacro en el Seminario Conciliar, en Santa María, es desde su estancia en la concatedral de Vitoria cuando adquiere mayor pujanza. Según sus responsables, 542.153 personas lo han visitado desde el 30 de abril de 1999, con la entrada al templo de 3.761 colectivos de escolares, adultos y tercera edad. Pero resulta escaso. «La población no es muy consciente de su riqueza. Nos gustaría que se valorara y se visitara más», reclamó ayer el vicario general de la diócesis, Carlos García-Llata, una demanda compartida por Igone Martínez de Luna, diputada foral de Euskera, Juventud y Deporte.

Precisamente, la atracción de visitas a la exposición permanente diocesana está detrás de las actividades que se han programado para el soplido de las velas. Se trata no solo de «celebrar la efeméride», sino también de «poner en valor el museo y su trayectoria», significó Martínez de Luna.

La difusión con motivo del vigésimo aniversario arrancará el 18 de mayo con una visita especial al templo para desvelar el origen de muchas de sus piezas. 'Donantes y comitentes en el arte alavés' lleva por título la conferencia. Ilustres familias del pasado, algunas con capillas en las viejas parroquias, adquirieron obras, especialmente en Flandes, que hoy son legado de incalculable valor. «En cierto modo, su propiedad es de todos», significó García-Llata. «Si fueran privadas, estarían cerradas. La Diputación y el Obispado garantizan el disfrute», remarcó el vicario general.

En junio, el jueves 6, se brindará la oportunidad de que transmitan el porqué y el cómo del museo aquellos expertos que participaron en su traslado. Félix López, jefe del Servicio de Museos de la Diputación (1988-2019); Zoilo Calleja, delegado diocesano de patrimonio mueble y documental (1998-2015) y José Luis Catón, jefe foral de Arquitectura (1978-2017), disertarán en torno a una mesa redonda sobre 'La creación de un museo de arte sacro hace 20 años', moderados por su actual responsable, la historiadora Susana Aréchaga. El programa se completa con una charla sobre 'Investigación y museografía didáctica' por la profesora de la UPV Aintzane Erkizia el 13 de junio y más adelante, ya en otoño, con recorridos divulgativos para todos los públicos.

Al tiempo que el Museo Diocesano de Arte Sacro de Álava demanda visitantes, tampoco oculta sus carencias y necesidades. «Funciona en precario. Algunos años han sido deficitarios», destapó de manera descarnada la autoridad de la Iglesia vitoriana, que recordó que el acceso es gratuito.