En marcha el PIN de Vitoria, inspirado en las Olimpiadas

El PIN repite por segundo año consecutivo en las instalaciones de Adurza. /  IGOR MARTÍN
El PIN repite por segundo año consecutivo en las instalaciones de Adurza. / IGOR MARTÍN

El Parque Infantil de Navidad repite en Hegoalde con menos actividades al aire libre y un sistema de tiques

JUDITH ROMERO VITORIA.

Uno de los mejores regalos de la Navidad para los niños alaveses no se encuentra bajo el árbol, sino en el centro cívico Hegoalde. Cientos de pequeños abrieron este miércoles el Parque Infantil de Navidad (PIN), que repite por segundo año consecutivo en las instalaciones de Adurza, acompañados de sus padres, hermanos y peluches. Las gafas de realidad virtual, los castillos hinchables y las camas elásticas pondrán a prueba el aguante de los niños hasta el 4 de enero.

«No hemos tenido que hacer nada de cola para entrar. Es una gozada», celebraron Enric y Garbiñe mientras la pequeña Uxue saltaba sin parar. Esta pareja afincada en Barcelona aprovechó la mañana para buscar actividades apropiadas para ella. La sala de encuentro del centro cívico alberga un txiki tren, talleres y una zona de psicomotricidad para niños de entre 0 y 5 años, mientras que la cancha principal está dirigida a jóvenes de hasta 14. «Uxue se lo está pasando muy bien, y este centro está menos concurrido que los de Barcelona», celebró la familia.

«Este año tenemos las Olimpiadas como inspiración y queremos fomentar la competitividad no agresiva, para lo que hemos preparado una yincana», señaló Isabel Martínez, concejala de Participación y Centros Cívicos. De esta manera, los niños que completen seis de las actividades de la cancha y sellen su tarjeta recibirán un obsequio sorpresa. La oferta incluye una pista challenge, un tobogán y las camas elásticas.

Lukene fue una de las niñas más valientes y no dudó en enfundarse el casco para hacer rápel. Abajo, su padre y su hermano Martín la grabaron orgullosos. «Se apunta a todo. Si este año hubiera tirolina, seguro que también», señaló Sergio Angulo. Las actividades exteriores se han reducido para evitar tener que cancelarlas debido al mal tiempo, pero aún es posible montar en autogiro, disfrutar de un jumping o darse un paseo en un minicoche de bomberos eléctrico por los jardines de Maurice Ravel.

Las actividades más demandadas, entre ellas el jumping, el rápel, el pintacaras o el minigolf, requieren de un tique que se adquiere en una de las casetas de la entrada. «He preguntado a Aiur y Araia qué preferían y no han tenido ninguna duda. Es una pena que tengan que elegir», valoró Jorge Serrano mientras el pequeño Aiur corría de un lado a otro con su nuevo maquillaje «de gallina». En el piso superior, los niños fabricaban palas de ping pong con material reciclado, veían vídeos sobre igualdad, preparaban pintxos o participaban en un taller sobre la diversidad cultural.