Redobles como homenaje

El cuerpo de barrileros con indumentaria oriental./
El cuerpo de barrileros con indumentaria oriental.

La Tamborrada Infantil de San Martín agradeció ayer a Peio Garitano la labor realizada durante más de cuatro décadas

JUAN A. MIGURA BERGARA.

Los 300 niños de la Tamborrada Infantil de San Martín fueron protagonistas del homenaje que rindieron ayer por la tarde a Peio Garitano. Durante los últimos cuarenta años, por lo menos, «no sé que año empecé, estoy desde el principio», manifestaba Peio, dedica las dos primeras semanas de septiembre a instruir a los pequeños para que golpeen tambores y barriles con la marca de sus directores.

La comitiva partió bajo la amenaza de un cielo que se oscurecía, pero aguantó, para recorrer el centro de la villa con la interpretación de la marcha dedicada al mártir.

La formación, que fusiona las camisas blancas, pantalones mahón y los pañuelos de cuadros con trajes y estética de inspiración oriental, inició la kalejira con tamborreros, barrileros, escolta real y corte del emperador del Sol Naciente, donde fue crucificado el santo. La marcha estaba supervisada por los padres colaboradores y la atenta mirada de Garitano. Poco sabía que 40 minutos después en la Plaza y en los balcones de la Casa Consistorial iba a recibir un reconocimiento por sorpresa.

La alcaldesa, Elena Lete, le hizo entrega de un bastón de mando y un ramo de flores a su esposa Arantxa Askasibar, en presencia de sus hijos y unos cuantos nietos. Asomado a la Plaza, emocionado y algo nervioso, agradeció el detalle y dirigió los compases de la última interpretación para llevarse una sentida ovación del público. Aplausos que volvieron a repetirse de forma espontánea en el salón de plenos donde le recordaron, «esto no es un despedida. Te esperamos el año que viene».

 

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