El San Miguel volador de Angiozar llegó este año hasta Lizartza

Devolución. La familia Alaña durante la entrega del San Miguel a Mila Elorza ./J.A. MIKEO
Devolución. La familia Alaña durante la entrega del San Miguel a Mila Elorza . / J.A. MIKEO

Desde 1991 el muñeco del arcángel, con un vuelo impulsado por globos de helio, se encarga de cerrar los Sanmigueles

JUAN A. MIGURABERGARA.

Un vuelo de unos 50 kilómetros ha cubierto este año el muñeco de San Miguel para aterrizar en Lizartza, después de despegar al atardecer del domingo 29 de septiembre desde la plaza de Angiozar para despedir las fiestas. Un trayecto a merced de las corrientes de aire y los globos de helio para llevar el mensaje de bienvenida a la pedanía bergaresa y el premio en forma de comida para aquel que devuelva al personaje.

Al día siguiente, lunes 30 de septiembre, un vecino de la pequeña localidad guipuzcoana fronteriza con Nafarroa iba a trabajar y localizó al santo entre una zarzas a la orilla del río Araxes. La curiosidad le llevó a detenerse, acercarse y leer la invitación a visitar Angiozar.

Este domingo cumplieron con el compromiso. Koldo Alaña, su mujer y sus dos hijos devolvieron al San Miguel volador a la auzoalkate Mila Elorza en el pórtico de la parroquia dedicada al arcángel.

Como premio, una comida valorada en 150 euros en Beheko Taberna, de la que no dieron cuenta por completo. Tras degustar los platos, el dinero que sobraba del bono lo dejaron en depósito, «para invitar a algunos angiozartarras en el pintxo pote de este jueves. Estamos suficientemente contentos de formar parte del historial de las localizaciones de San Miguel», señalaron en Angiozar la familia lizartzarra.

Personaje de largos vuelos

El arcángel, que nunca pensó cumplir estas funciones tan poco divinas, surca año tras año los cielos con un mensaje en el que se explica quién es y qué objetivo cumple desde hace 29 años. Durante estas expediciones ha visitado bastantes lugares. En una ocasión alcanzó la localidad navarra de Falces, también llegó a Aulestia, Irún, otra edición sin complicidad aerostática acabó su corto vuelo en el mismo Angiozar. En el 97 llegó al municipio leonés de Riaño, en el 98 se localizó al norte de la ciudad francesa de Tolouse (hasta este punto en línea recta hay unos 400 kilómetros), y también ha aterrizado en el alto de Jaizkibel o en un campo cerca de Lumbier.

Indica la auzoalkate que no siempre se ha localizado y en algunas ocasiones ha sido devuelto por correo por la distancia, «generalmente se han puesto en contacto para comunicarnos dónde había aterrizado aunque no hayan venido hasta Angiozar».

El muñeco ha sido reparado en más de una ocasión porque no siempre llega entero de su aventura aérea. Un personaje con rostro de santo guerrero, cuerpo de alambre, alas y espada en mano que es elevado por globos.

Ya en casa tendrá que esperar a la festividad de San Miguel de 2020 para volver a asumir por trigésima oportunidad su función de embajador.