«Es hora de reparar el órgano de San Pedro pero, ¿cómo pagarlo?»

Apoyo. Presentación en 2014 de la Asociación de Amigos./MIGURA
Apoyo. Presentación en 2014 de la Asociación de Amigos. / MIGURA

Disponen de un saldo de 41.223 euros y la estimación inicial de la reparación integral alcanza los 450.000 euros La Asociación de Amigos del Stoltz Frères hace balance tras cinco años de esfuerzo

JUAN A. MIGURABERGARA.

La Asociación de Amigos del Órgano Stolz Frères de la iglesia de San Pedro mantiene seis años después el empeño de recuperar una auténtica joya entre los instrumentos románticos. Aprovecha que el pasado 18 de marzo se cumplieron 130 años de la primera vez que sonó en el templo, para dar un toque de atención sobre su situación, agradecer el apoyo popular y pedir mayor implicación institucional.

El colectivo, integrado por particulares locales, en muchos casos vinculados a la música y las artes en general, no ha cejado en el empeño de reunir fondos vía donaciones y subvenciones para hacer frente a una rehabilitación integral del instrumento, que como han señalado los expertos, «está herido de muerte si no se acomete la inversión».

Llevaba años en un funcionamiento en precario que obligó a un análisis de su estado, y se desveló la gravedad de su estado. La reparación completa se presupuestó en 2013 en 450.000 euros.

Ante la dimensión del importe y la actual situación económica, la apuesta inicial del colectivo fue acometer una reparación de urgencia, cifrada en 105.697 euros, que tampoco se ha acometido.

La rehabilitación se había planteado en base al proyecto del organero francés Michel Jurine, responsable de la conservación, que aconseja desmontar por completo el instrumento, realizar una limpieza de los componentes, reparaciones en el sistemas mecánicos, sellado de la fugas del circuito de aire y montaje de la pieza.

A pesar de estas cifras astronómicas, los integrantes de este movimiento popular siguen en su empeño, «hay que hacer frente a la realidad, o reparar o dejarlo morir». La apuesta sigue siendo a favor de la protección del patrimonio.

En estos momento de balance, desde el colectivo destacan y agradecen las ayudas y aportaciones que han recibido, en forma de actuaciones gratuitas de grandes instrumentistas y grupos locales, colaboraciones de vecinos, empresas y otros, «hemos tenido una importante ayuda de la ciudadanía, colectiva e individualmente, y esperábamos que tuviera reflejo también en las instituciones, pero por desgracia esta última no ha llegado».

Tras lanzar este aviso a navegantes, quieren reconocer uno a uno a todos los que han aportado su arte y trabajo en los concierto benéficos durante una programación de cuatro años con decenas de nombres propios, «una programación que ha traído una oferta cultural de alto nivel».

Lejos del objetivo

En el capítulo de ingresos destacan los 30.290 euros logrados por las aportaciones de 72 vecinos, muchas por apadrinamiento de tubos del instrumento (dispone de 2.343) o ingresos en la cuenta de Kutxabank que todavía se pueden hacer, así como con los beneficios del libro 'Crónicas mahoneras' Manu Díaz. Otros 14.209 euros recogidos en los 30 conciertos benéficos, 8.116 euros han llegado de Koru Parrokiala, 1.600 euros de tres empresas, y 841 procedentes del Ayuntamiento.

Entre los gastos, el fundamental los 11.980 euros de pequeñas reparaciones del organero Jurine para que siga en funcionamiento. El saldo positivo en caja es de 41.223 euros. Algo menos del 10% de lo que se necesita, «la campaña sigue abierta y siempre hay posibilidad de que cambie la tendencia». Además, mantiene las puertas abiertas a la incorporación de los que quieran empujar para alcanzar el objetivo y dar a conocer el alto valor musical de una pieza reconocida. Es el único órgano romántico de estas dimensiones de la casa matriz a nivel mundial que conserva la configuración más próxima al original. No ha sufrido los cambios y adaptaciones de otros órganos, lo que revaloriza el instrumento y hace del mismo una excepción. Es un legado de la sonoridad original de estos instrumentos románticos del siglo XIX.

El Stoltz Frères bergarés se fabricó en París gracias a la donación de Dña. Martina Maiz, viuda de Julián de Blanc, fundador de Algodonera de San Antonio. Abonó a los organeros parisinos los 36.500 francos que costó en tres plazos. El primero de 12.500 francos en la firma de contrato en 1887, otro pago de 4.000 francos cuando llegó el instrumento a Beasain en 1889, y el último cuando se colocó en Bergara ese mismo año para que el 18 de marzo sonará por primera vez en la parroquia.