Ash Grunwald, una auténtica estrella del rock, tocará esta noche en el Espolón

N.G. BERGARA.

Ash Grunwald es toda una eminencia en su país, Australia. Con más de doce años dando conciertos a su espalda, pisa Euskadi para presentar su noveno disco, que se titula 'Now'. «He tenido suerte con el dinero que gano en la música. Me ha permitido hacer lo que me gusta, viajar por el mundo tocando». Su último viaje le lleva, hoy a las 22.00 horas, hasta el Espolón.

A sus 41 años, la prensa de su país sigue rendida a sus pies, refiriéndose al artista como una «auténtica estrella del rock». No es para menos, ya que tiene el honor de haber sacado nueve álbumes al mercado, y otro que está preparando.

Grunwald es uno de los músicos más aclamados por expertos y público. Lleva agotando entradas de conciertos los últimos seis años, tanto en Australia como en Nueva Zelanda. También ha cosechado grandes éxitos en sus encuentros con el público de Estados Unidos, Canadá y Reino Unido.

El bluesman, con el disco 'Now', ha querido profundizar en un acercamiento más experimental y moderno, con la intención de «crear un álbum de rock y blues, psicodelia del siglo XXI».

Letras comprometidas

A lo largo de las once canciones que completan su último álbum se encuentran temas como 'Open country', 'In the middle' y 'The worst crimes are legal', que contienen letras muy potentes, con mensajes que no pasan inadvertidos. Es su seña de identidad el mezclar la música con aspectos de la política tan importantes como el respeto a la naturaleza, la defensa de los océanos o la lucha contra el fracking.

«Sé que la gente odia escuchar a los músicos hablar de política. Pero no es política como tal, hablo sobre lo que hacen las grandes compañías que ejercen su influencia y acaban dando forma a la política. Esto provocará situaciones muy negativas para la gente y la Tierra. Ese es el mensaje que quiero transmitir con mis canciones», explica el músico y compositor.

Influencias musicales

Ash Grunwald ha tenido la oportunidad de compartir escenario con artistas de la talla de James Brown, The Black Keys, Jack Johnson, Missy Higgins y Pete Murray, entre otros.

De tantas influencias musicales que el artista australiano tiene, ha logrado crear su propia identidad, con la que ha conseguido consagrarse en el mercado.

Su voz rasgada, la frescura de sus directos y la falta de una rutina de ensayos le han convertido en uno de los músicos más sorprendentes. Sus grandes dotes para la improvisación consiguen que un concierto no sea igual que el anterior, detalle con el que el público suele quedar fascinado.

«No quiero ser un artista encasillado en alguna etiqueta. Sé cuáles son las fronteras musicales que quiero derribar, así como las tradiciones que quiero respetar», explica sobre 'Hammer' y 'You aint't my problem anymore', dos singles que recientemente ha publicado como adelanto del que será su décimo disco.

«Voy a intentar crear algo que guste a mis seguidores. Es una señal hacia el futuro, manteniendo lazos con el pasado», explica el cantante de las antípodas.

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