Aitor Zabaleta se impone en Leintz Gatzaga como en Udana hace quince días

Ganador. Aitor Zabaleta, con su Lola BMW, negocia una paella de la última Subida a Udana. / MRFOTO
Ganador. Aitor Zabaleta, con su Lola BMW, negocia una paella de la última Subida a Udana. / MRFOTO

Lidera de nuevo el Campeonato Vasco de Montaña de monoplazas, más apretado que en campañas anteriores

JUAN A. MIGURA BERGARA.

Aitor Zabaleta regresó por sus fueros el sábado en la subida a Leintz Gatzaga, con una victoria final con récord de la prueba para marcar 02:12.376 sobre los 4.000 metros y ante 47 vehículos. Sumó todos los puntos, 64 (32 por manga oficial), para el Campeonato Vasco de Montaña de monoplazas, que vuelve a liderar a falta de tres de las nueve pruebas del calendario 2018 para proclamar un campeón.

El segundo puesto en la categoría de los más poderosos fue para Asier Bidaburu, a seis segundos, al volante de su Reynard RF-180. Piloto y montura que este año han puesto en mayores aprietos a Zabaleta que en campañas anteriores, en las que el dominio del bergarés fue abrumador al volante de la cuarentona barqueta Lola BMW.

Con esta victoria el local ocupa la primera plaza de la clasificación provisional del Campeonato, con 296 puntos, solo tres más que Bidaburu.

En las seis carreras disputadas ha sido la victoria para Aitor en Opakua, Gorla, Udana y Gatzaga mientras en Aia fue segundo y venció Bidaburu, y no acudió Bakio, donde ganó este último y explica la cercanía en puntos al no sumar un cero.

La mayor presión de Bidaburu está vinculada a la montura que pilota en monoplazas. El Reynard es un modelo de fórmula con motor de moto al que se permite por reglamento un menor peso en torno a los 400 kilogramos, frente a los 650 kilos de la vieja Lola.

El título se dilucidará tras la carreras pendientes de San Miguel (21-22 julio), Jaizkibel (29 y 30 septiembre), y Urraki (20 y 21 octubre).

Normativas y trabas

Aitor acudirá con hambre de victoria, «voy a pelear. Es verdad que está más ajustada la clasificación pero siempre he tenido competidores muy duros. Lo peor es que además de competir en la carretera tenemos que luchar contra los cambios de normativa», apunta un laureado y veterano piloto que no contempla la retirada. «Con la cantidad de trabas que nos ponen desde arriba, a veces se te pasa por la cabeza dejar la competición».

Zabaleta acumula más de veinte txapelas del campeonato vasco de las que las nueve últimas han llegado de forma consecutiva tras su regreso a la competición en 2009, después de un parón de cuatro años en los que estuvo alejado de los trazados de montaña.

Su primer título del Vasco Navarro data de 1988, con 26 años. Con el historial que atesora Aitor, incluidos los Campeonatos de España de la modalidad en 1995 y 1996, ya es una leyenda en las subidas de montaña, pero en activo.

Sigue fiel a la barqueta Lola BMW. Una reliquia del automovilismo con espectaculares prestaciones. «Conmigo este año cumple treinta. Se la compré a Andrés Vilariño en 1988 y ya tenía casi diez años». La firma de chasis Lola, que en los 70 también acudió a la Fórmula 1, ya ni siquiera existe. «Las reparaciones las hacemos nosotros con la ayuda de la empresa Lazpiur», y respecto al motor «si todos los caballos estuvieran vivos daría unos 400, pero ahora mismo andará en 350 para un peso de la barqueta 650 kilos. Es el motor antiguo del M3 E-30».

El poderío mecánico de la veterana Lola sufre en los últimos años el acoso de otros monoplazas que han evolucionado y especialmente han perdido peso, pero todavía las manos y el arrojo del conductor marcan la diferencia, sin olvidar la experiencia porque Zabaleta tiene memorizada cada curva, paella, recta y cambio de rasante de las nueve ascensiones del campeonato Vasco de Montaña.

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