Tres simulacros de emergencias

Inmovilizado. Un 'herido' por el impacto de un chaval que le ha caído sobre la espalda. / OLIDEN
Inmovilizado. Un 'herido' por el impacto de un chaval que le ha caído sobre la espalda. / OLIDEN

Los socorristas se adiestran para velar por los bañistas que acuden al polideportivo |

KEPA OLIDENARRASATE.

Hidrocuciones, accidentes acuáticos, ataques de asma... el abanico de percances puede ser muy extenso en unas piscinas municipales donde llegan a congregarse hasta 1.500 bañistas en los días más concurridos. Por ello, es fundamental que los servicios de socorrismo y salvamento respondan con celeridad y eficacia ante cualquier eventualidad. El entrenamiento mediante simulacros forma parte de su preparación, y el recinto baño del 'poli' fue ayer escenario de una de estas simulaciones de adiestramiento.

Los 3 socorristas del polideportivo -Sergio Serrano, Aintzane Arizmendi y Atarratz Etxebarria- plantearon varias situaciones de emergencia al personal de la empresa de servicios deportivos Egoitek. De sus filas saldrá el personal que completará la plantilla de socorristas durante la campaña veraniega. No hay que olvidar que este servicio es atendido de lunes a domingo por dos socorristas en el turno de mañana y tres en el de tarde. Su responsabilidad es vigilar un recinto de baño cuyo aforo puede elevarse hasta los 525 bañistas en la piscina grande, 73 en la pequeña y sin límite en la de chapoteo. Sin contar a todos los usuarios que se apiñan en la zona de 'playa'.

Caída sobre un bañista

El simulacro comenzaba pasadas las 8.00 horas en unas condiciones escasamente veraniegas, con la temperatura ambiente rondando los 12 grados aunque el agua está a 23.

El primer simulacro, protagonizado por uno de los socorristas veteranos, consistió en la simulación de un caso de hidrocución en la piscina pequeña. Una bañista 'pierde' el conocimiento en el agua y es rescatado al borde del ahogamiento. Evacuado con celeridad, la víctima fue sometida a maniobras de reanimación cardiopulmonar con ayuda del desfibrilador existente en las instalaciones.

En el segundo caso, dos 'adolescentes' juegan a empujarse mutuamente al agua sin reparar en las personas que tienen en torno. Y entre ellas se cuenta un nadador que tiene la mala fortuna de recibir en la espalda el impacto de la caída de uno de los 'muchachos'. La víctima no llega a perder la consciencia pero es rescatada de agua con ayuda una camilla que asegure su inmovilidad. Una vez fuera, los socorristas le fijaron un collarín en prevención de que posibles lesiones cervicales o medulares.

El tercer y último caso tuvo como escenario el recinto ajardinado. Una mujer de mediana edad sufre una crisis asmática y su marido se precipita en busca de ayuda. Los socorristas evacuan a la señora en una silla de ruedas, que no era precisamente de última generación.