Seis nombres más en el monolito

Cartel. Familiares de fusilados, representantes municipales de varios municipios y miembros de Intxorta 1937 Kultur Elkartea./OLIDEN
Cartel. Familiares de fusilados, representantes municipales de varios municipios y miembros de Intxorta 1937 Kultur Elkartea. / OLIDEN

El jueves tributarán un homenaje «muy emotivo» a las víctimas de la guerra del 36 La 'niña de la guerra' Francisca García asistirá por primera vez desde que se exilió con su familia en 1936

KEPA OLIDENARRASATE.

El 83 aniversario de la caída de Mondragón en manos de las tropas franquistas se conmemorará el jueves 26 con un acto «muy emotivo» que incluirá dos novedades significativas: el reconocimiento a las seis 'nuevas' víctimas cuyos nombres han sido incorporados al monolito de la plaza Arizmendiarrieta, y la presencia de una 'niña' de la guerra exiliada en 1936 que no ha vuelto a pisar su localidad natal desde entonces.

La asociación memorialista Intxorta 1937, familiares de víctimas y los ocho ayuntamientos de Debagoiena más Aramaio organizan el acto que tendrá lugar el jueves 26 al pie del monolito a las 19.00 horas. Bertsolaris, dantzaris, txistularis engalanarán la ofrenda floral que se llevará a cabo a los sones de la 'Internacional' que interpretará la violinista Izaskun Zubizarreta.

Cerrará el acto la interpretación de la cantata vasca 'Gernika' , de Sorozabal, a cargo de los txistularis y cantores del valle y de los grupos de metal y percusión de Arrasate Musikal.

Otras seis víctimas

Las últimas investigaciones han descubierto la identidad de otras seis víctimas que dejó aquella contienda en la comarca. Sus nombres figuran ya en el monolito erigido en la plaza Arizmendiarrieta (antes Laubide) que desde 2003 recuerda a los 116 fusilados y asesinados por los vencedores en el Alto Deba.

El arrasatearra Eusebio Menchaca Turiel se afincó en Corrales de Buelna (Cantabria). Militante comunista, durante la guerra fue capitán de un batallón del Frente Popular. Fue detenido, juzgado y condenado a muerte. Lo fusilaron en Santoña.

Blas Unamuno Amuchastegui, de Bergara, era un militantes socialista miliciano del batallón UHP. Resultó herido en los combates de Kanpanzar el 24 de abril de 1937. Cuando era evacuado en una ambulancia con otros heridos hacia Elorrio, el vehículo fue detenido por los requetés que un poco antes habían cortado la carretera desde Santa Lucía. Les lanzaron una bomba de mano y todos los ocupantes resultaron muertos. A día de hoy continúan desaparecidos.

Guillermo Ugarte Aeta era natural del caserío Ugarte Txiki del barrio de Olabarrieta, de Oñati. Se trasladó de joven a Beasain donde montó un comercio. Al entrar los sublevados estaba en Olaberria, vio un camión ardiendo al lado de una fábrica de tintes, fue a advertirles del peligro que suponía, y fue detenido y fusilado junto a otras 27 personas en Beasain. Tenía 58 años de edad.

Víctor Uribetxebarria Bengoa, militante del PNV, nació en el caserío Marruko de Azatza (Aretxabaleta). Se afincó en Beasain y trabajaba en la CAF. Al volver de la fábrica a casa fue detenido y esa misma noche lo asesinaron en Beasain. Tenía 64 años.

Isidro Monge Alonso, de la UGT, vivía en Aretxabaleta, desapareció durante la guerra.

Dimas Aranzeta Etxezarreta, tras la entrada de los sublevados en Elgeta la tarde del 24 de abril de 1937, fue uno de los civiles que asesinaron.

'Niña de la guerra'

Francisca García Vermande tenía un año cuando junto con su madre, hermanos, una tía y la abuela emprendió el exilio en 1936. Su padre Felipe García Lumbreras se había incorporado al batallón socialista Dragones. Era natural de la localidad avulense de Cuevas del Valle, y había emigrado a Arrasate en la primera década del siglo XX para trabajar en la construcción de ferrocarril. En el padrón de 1920 figura como residente en la Casa Hierro de Musakola.

Huyendo del avance franquista, Felipe fue apresado en Gijón y asesinado junto con otros mondragoneses y oñatiarras. Sus hermanos Rogelio y Anastasio fueron también detenidos y fusilados en Santander.

Francisca y sus familiares escaparon a Cataluña. Allí murió uno de sus hermanos, y una hermana falleció en Francia cuando tenía 5 años.

Cuando la madre supo que habían fusilado a su marido, se quedó completamente sorda y nunca más recuperó el oído.

Francisca ha vivido toda su vida en Francia pero cuando uno de sus hijos empezó a trabajar en Barcelona, ella se estableció en Vilanova i la Geltrú. Desde allí comenzó a indagar sobre lo que le sucedió a su padre y llamó al ayuntamiento de Arrasate. Desde el consistorio le pusieron en contacto con Intxorta 1937.