El otro premio del 'Arrasate Hiria'

El otro premio del 'Arrasate Hiria'
SUDC

La hospitalidad de las sociedades gastronómicas, seña del certamen de acordeón | Voluntarios del SUDC elaborarán 540 menús en 4 sociedades para jurados y concursantes desde hoy al domingo

KEPA OLIDEN ARRASATE.

La fama del certamen internacional de acordeón 'Arrasate Hiria' no reside solo en su indiscutible prestigio musical. Hay otro 'premio' que jurados y concursantes rusos, serbios, eslovenos, finlandeses, polacos, chinos... estiman en lo que vale: la hospitalidad de nuestras sociedades gastronómicas. «En otros certámenes les entregan un vale y allá se las apañen para comer y cenar» apuntaba el presidente del SUDC Juan Luis Arkauz. Gracias a la incansable labor de esta comisión de sociedades, Arrasate es un caso único en el circuito acordeonístico internacional. Un año más, y ya van 26 ediciones, jurados y concursantes del certamen que se ventila estos días tendrán ocasión de saborear los suculentos menús que les servirán en las sociedades Irantsube, Herri Gain, Txalaparta y Alkartu.

Arkauz detallaba que este año «prepararemos y serviremos 540 menús entre comidas y cenas» empezando hoy jueves 6 y terminando el domingo 9. Una trabajosa tarea que habitualmente involucra «a unos seis u ocho voluntarios». Además de Arkauz, los cocineros y ayudantes que ofician habitualmente son Andoni Altzelai, Antton Zumalde, Roberto Beltrán, Jesús Mª Egidazu, Iban Goñi, Jon Merino y Abel Canales.

Platos «sencillos»

Los cocineros arriesgan poco con los menús. Por norma preparan platos sencillos y económicos por obvias razones presupuestarias y porque muchos de los concursantes extranjeros «no saben comer». Patatas a la riojana, menestra de verduras, ensalada mixta, conejo en salsa, pechuga o lomo con pimientos, fruta, flan, helado... son algunas de las recetas que con el mayor esmero preparan los cocineros del SUDC. Platos relativamente comunes adaptados al gusto mayoritario que, sin embargo, «no evitan algunas caras raras... hasta que prueban la comida». Arkauz atesora una larga experiencia en dar de comer a los acordeonistas extranjeros, y asegura que acaban alabando la «extraordinaria mano de nuestros cocineros».

El desconocimiento del funcionamiento de las sociedad gastronómicas es fuente inagotable de anécdotas. «Muchos se creen que están en un restaurante y solicitan la carta», se ríe el presidente del SUDC.

Solventado el malentendido, los instrumentistas disfrutan de la gastronomía vasca «pero sin arriesgar. Hemos dejado de preparar platos emblemáticos como las alubias rojas o los chipirones en su tinta» explicaba Arkauz. No es difícil imaginar el 'shock' que se llevaron los jóvenes comensales extranjeros ante la visión de la negra salsa de los chipirones la última vez que el SUDC les preparó esta receta.

Por otro lado, los nervios de la competición atenazan en no pocos casos el apetito de estos concursantes. Pese a lo reñido del certamen, entre los instrumentistas «reina el compañerismo y la camaradería y no se aprecian rivalidades ni enconos» atestigua Arkauz. Pero tras la tensión del concurso viene la relajación, tanto en el comer como, a veces, en el beber. «No servimos copas, licores ni combinados, solo vino» recalcaba Arkauz, pero a algunos «se les va la mano» con la bebida, «sobre todo el último día». Hubo incluso un caso en el que el protagonista se quedó dormido con el grifo de la ducha abierto y ocasionó una inundación en el hotel», recordaba Arkauz.

Falta de relevo generacional

La admirable labor que desde hace 26 años desempeñan los voluntarios del SUDC, con «interminables horas de trabajo en la cocina», ocasiona el comprensible cansancio. Son prácticamente los mismos voluntarios los que continúan en el tajo, y los años, pesan. «Casi todos somos ya jubilados y echamos en falta un relevo generacional que se haga cargo de esta labor». Pero por ahora nadie arrima el hombro para mantener la tan elogiada hospitalidad gastronómica que constituye la seña de identidad del certamen 'Arrasate Hiria'.

 

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