Un PER con la manga más ancha

Ámbito. El PER rige en el casco históricos y sus arrabales . /  OLIDEN
Ámbito. El PER rige en el casco históricos y sus arrabales . / OLIDEN

El consistorio revisará completamente la normativa urbanística del casco histórico | El proceso de revisión del PER se realizará entre 2019 y 2021 bajo la guía de un consejo asesor constituido al efecto

KEPA OLIDEN ARRASATE.

El ayuntamiento aflojará el puño en materia de normativa urbanística en el casco histórico. Las incontables quejas que comerciantes, hosteleros y residentes han interpuesto contra un Plan de Rehabilitación Integrada (PER) «excesivamente restrictivo» han acabado por surtir efecto. Dieciocho años después de su entrada en vigor, el polémico y contestado PER del casco histórico será revisado en su integridad en un proceso que se anuncia participativo. La alcaldesa María Ubarretxena (PNV) revelaba esta semana que la revisión del PER «durará dos años», de 2019 a 2021, y se gestará en el seno de un consejo asesor que se constituirá al efecto. Este órgano aglutinará a representantes de los ámbitos del comercio y hostelería, propietarios y residentes, industria, baserritarras, cultura, partidos políticos, sindicatos, tercera edad, jóvenes... Sus aportaciones se plasmarán en un informe que servirá de base al nuevo PER del casco histórico. Pero la última palabra la tendrá el Gobierno Vasco, que dará su aprobación a la nueva normativa urbanística siempre y cuando no contravenga lo dispuesto en el Decreto 26/1997, que declara el casco histórico arrasatearra Bien Cultural Calificado con la categoría de Conjunto Monumental.

Obviamente, nadie se cuestiona la pertinencia de preservar las características arquitectónico-monumentales medievales del casco. Y con tal propósito promulgaba el ayuntamiento en 2000 el PER del casco histórico. Pero el rigor de su disciplina urbanística no tardaría en levantar ampollas. Los primeros en alzar la voz fueron los comerciantes. Su asociación Ibai-arte «se ha cansado de denunciar su rigidez excesiva», señala un veterano comerciante. «Se han dado infinidad de casos que rayan en el absurdo: a un establecimiento le hicieron cegar la mitad de su escaparate obligándole a construir un pared por una cuestión de alineamientos con respecto al edificio; a otro le forzaron a gastar 20.000 euros en una nueva cristalera porque su escaparate se excedía en 10 centímetros a cada lado en las medidas fijadas por la normativa para esa edificación». No hace falta tirar mucho de la lengua a los comerciantes para obtener un listado interminable de agravios.

Pero lo peor, dicen, es que ha contribuido a la «desertización comercial» del casco. «Han dejado morir comercios al desalentar la renovación y el relevo generacional. Los requisitos para reabrir una actividad son tan rigurosos y exigen tal desembolso en la remodelación para ajustarse a la normativa, que nadie se embarca en algo así». Y citaba como ejemplo la antigua tienda de Flash, a la que no le han faltado 'novios'. «Todos ellos han terminado desistiendo». Y en el otro extremo del cantón cubierto, en la antigua zapatería Alonso, el consistorio instaló el archivo municipal «sin molestarse en remodelar el local para ajustarlo a las exigencias del PER. Sólo quitó la persiana y los elementos de aluminio cuando Ibai-arte llamó la atención sobre tan flagrante incumplimiento».

Presunción arqueológica

El concejal de urbanismo Ibon Arrupe (PNV) admitía que «son muchas las quejas recibidas sobre el PER». Hasta ahora «hemos estado inmersos en importantes proyectos como Kulturola, Aprendices, el nuevo polideportivo, el ascensor de Makatzena, el Plan de Deportes, la reapertura parking de Laubide, la compra de Etxezarreta y ahora ha llegado el momento de abordar el PER de casco histórico».

La idea es introducir una normativa compatible con las necesidades de residentes, comerciantes y hosteleros. La consideración del casco histórico como zona de presunción arqueológica resulta tan restrictiva que impide a los residentes acondicionar los sótanos como trasteros en esta zona desprovista de garajes subterráneos. «Que tampoco es el subsuelo de Roma», sentenciaba Arrupe.

Una normativa menos restrictiva en materia de escaparates comerciales o suprimir la prohibición de toldos en bajos y terrazas, pueden ser algunas de las novedades, así como la posibilidad de fusionar dos locales contiguos aunque pertenezcan a parcelas distintas.

Los cambios en el PER irán mucho más lejos. Según Arrupe, hay propuestas para «consolidar y ampliar la plaza Arotz, o para reconsiderar la calificación urbanística del antiguo cine Ideal, que de dotacional-comercial podría pasar a residencial, lo contrario que ocurre con la parcela del antiguo bar Mendi, que de ser residencia podría pasar a espacio verde con carácter definitivo .

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