LKS inventariará todas la tuberías con amianto de la red de aguas

Sustitución. Arrasate está a la cabeza entre los que más tuberías de fibrocemento han eliminado.
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Sustitución. Arrasate está a la cabeza entre los que más tuberías de fibrocemento han eliminado. / OLIDEN

En Arrasate llegó a haber más de 30 kilómetros de tuberías de fibrocemento y a día de hoy no quedan más que 1.335 metros El estudio determinará con exactitud las conducciones de fibrocemento existentes

KEPA OLIDEN ARRASATE.

La presencia de conducciones de fibrocemento en la red municipal de aguas ha sembrado la inquietud en las zonas que aún beben de esas tuberías que contienen amianto. Garagartza, Gesalibar, Meatzerreka y Caja Laboral-Olandixo son los últimos barrios a los que el agua llega por medio de estas tuberías cuya progresiva sustitución «figura entre las prioridades del ayuntamiento aunque no es la número 1». Óscar García, concejal de obras y servicios, enviaba un mensaje de tranquilidad a los afectados asegurándoles que las conducciones de fibrocemento «no entrañan un peligro cierto e inminente» para el consumo humano.

Para que las fibras de amianto se desprendan y fluyan con el agua «se tendría que producir una abrasión por temperaturas superiores a 70-80 grados o un efecto de arrastre como consecuencia de velocidades torrenciales». Así lo aseguraba el funcionario municipal jubilado Alberto Loiti.

Pero en lo que todos coinciden es en la conveniencia de sustituir las tuberías de fibrocemento por otras de material inocuo. La tarea, sin embargo, podría aún prolongarse en el tiempo. «No podemos hacer en 3 meses un plan a 10 años a costa de abandonar otros proyectos más urgentes porque entrañan peligros más inmediatos». García recordaba que tanto o más riesgo que el fibrocemento representan las conducciones de plomo que «aún existen en muchas casas antiguas».

No obstante el ayuntamiento se ha puesto a la tarea con el asunto del fibrocemento y ha encargado a LKS un estudio detallado de todas las conducciones de fibrocemento existentes. El estudio irá más allá de los 1.335 metros de tuberías que abastecen de agua a Garagartza, Gesalibar, Meatzerreka y Caja Laboral, y buscará si han más tuberías con amianto «en la red de fecales o en interior de edificios públicos, pero serán pocas» explicaba García. Este inventario constituirá el punto de partida para trazar los planes para ir progresivamente sustituyendo el fibrocemento. La operación, decía García, «podría tener un coste estimado de 1,5 millones de euros por kilómetro de conducción». Pero la complicada orografía «multiplicará los costes» según este edil.

Arrasate tiene una presencia «residual» de fibrocemento en su red de agua potable. Desde los años 80 no solo no se ha instalado un solo metro, sino que se han venido realizando importantes inversiones para reemplazar todas las tuberías de fibrocemento. Este material no representa a día de más del 1,6% de toda la red de Arrasate «cuando hasta los años 80 aquí llegó a haber más de 30 kilómetros de tuberías de fibrocemento, es decir, entre el 30-50% de toda la red municipal» explicaba Alberto Loiti. A día de hoy la media guipuzcoana se sitúa en el 10% y todo el Estado se calcula que hay 40.000 kilómetros de tuberías de fibrocemento por cambiar».

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