Insuflando vida al viejo mercado de Arrasate

Ambulantes. Las paradas especiales o ambulantes suman 15 y hay 5 disponibles, pero de las fijas solo quedan 2 de los 22 puestos. / OLIDEN
Ambulantes. Las paradas especiales o ambulantes suman 15 y hay 5 disponibles, pero de las fijas solo quedan 2 de los 22 puestos. / OLIDEN

En tres semanas podría adjudicarse la redacción del proyecto para su remodelación |

KEPA OLIDEN ARRASATE.

Un mercado de abastos en horas bajas aguarda como agua de mayo la hora de su renovación. Una cura de rejuvenecimiento que costará «alrededor de un millón de euros» y cuyas obras «comenzarían a finales de 2019». El concejal de obras y servicios Óscar García (PSE) anunciaba que las cosas vuelven a ponerse en marcha en este interminable proceso que se dilata desde 2016 y del no ha habido novedades en los últimos doce meses.

García desvelaba que su departamento ha culminado la redacción del pliego técnico que servirá de base para la licitación por 50.000 euros de la redacción de proyecto de remodelación del mercado. El edil socialista calculaba que el concurso público se convocará «en tres semanas, con lo que el proyecto estaría listo para verano-otoño de 2019». Si los plazos barajados por García se cumplen, las obras «podrían arrancar a finales de 2019, coincidiendo con el vencimiento de las concesiones de la totalidad de puestos fijos y ambulantes».

Una tarea que en cualquier caso corresponderá a la corporación que emane de las elecciones que se celebrarán a mediados del próximo año. Este relevo en el ayuntamiento abre las inevitables incógnitas, y del mismo modo que la actual corporación arrumbó los planes trazados por su predecesores, sus sucesores deberán decidir cómo y cuándo acometen este proyecto.

Una hipotética demora que dejaría al mercado en una situación cada vez más insostenible tanto por la decrepitud de sus instalaciones como por la desbandada de vendedores.

Sólo dos puestos fijos

La ocupación de los puestos de venta está a punto de tocar fondo en el caso de los fijos. De veintidós locales disponibles, a día de hoy veinte permanecen cerrados y sólo 'sobreviven' uno de congelados y otro de pollería-charcutería.

En el caso de puestos especiales o ambulantes, los que vienen los miércoles y sobre todo los viernes, los datos son sensiblemente mejores: hay 15 puestos y otros 5 se hallan disponibles.

En cuanto a los puestos baserritarras, desde el ayuntamiento indican que «normalmente vienen (a la plaza) entre 12 y 15 puestos, dependiendo de los productos». Lo que representa una ocupación de menos de la mitad de las 36 mesas disponibles.

Además, una vez por semana se instala un puesto sin ánimo de lucro que regenta la Fundación Goyeneche para la venta de artículos artesanales que elaboran los discapacitados intelectuales.

Traslado u obra

Las tentativas para remodelar y modernizar el mercado de abastos se remontan a la legislatura anterior, cuando en un proceso participativo dinamizado por Bagara se sentaron las bases para una ambiciosa y costosa rehabilitación integral. Pero el relevo de EH Bildu en la alcaldía y la entrada del PNV en 2015 vino acompañada de nuevas propuestas para sacar el mercado del sótano donde se halla desde hace más de 40 años y construir una plaza nueva en Biteri, Laubide, Primero de Mayo o incluso en la antigua portería de la Cerrajera. Pero estos planes se abandonaron a raíz de los resultados de una prospección sociológica llevada a cabo en junio de 2016. Una encuesta telefónica realizada a 500 arrasatearras reveló que el 60% de los entrevistados «no considera necesario una nuevo edificio para el mercado de abastos, frente a un 33% que opina lo contrario». En vista de que 2 de cada 3 vecinos no apoyaban la construcción de un nuevo mercado, Óscar García declaró que «rectificar es de sabios, y voy a hacer lo que la gente me ha dicho que haga».

Así arrancaba en 2017 un proceso participativo en el que diversos agentes -representantes municipales, ciudadanos, comerciantes y baserritarras- constituyeron una mesa sectorial que ha dado forma a una batería de medidas encaminadas a modernizar el mercado en cuanto a infraestructuras y servicios a las necesidades de consumidores y vendedores.

Agrupados en el ala norte

Nuevas puertas, puestos fijos nuevos, equipamiento móvil para paradas especiales y baserritarras, calefacción, aire acondicionado, modificación de la fachada (un mural atractivo/acristalada hasta más abajo), modificación del suelo, nuevos revestimientos para las columnas, WC nuevos, análisis de la renovación de instalaciones (wifi, agua, saneamiento, iluminación)... son algunas de las intervenciones que se barajan para acondicionar una plaza del mercado que esté al menos más cerca de poder competir con los grandes centros comerciales.

Pero sin duda, una de las novedades más llamativas radica en la propuestas de concentrar todos los puestos del mercado en el ala norte de la plaza, es decir, en la parte situada debajo de la oficina de correos. El propósito es «llenar los espacios que se ofrecen y tener una plaza sin puestos vacíos, con una estética que atraiga al comprador», como se reseña en un informe municipal. Esta redistribución dejaría el ala oeste -la parte orientada hacia Sebero Altube- disponible para otros usos, aunque siempre con la reserva de su utilización para la actividad del mercado si las necesidades de espacio así lo determinan.

El ala oeste se aprovecharía para celebrar eventos públicos de carácter gastronómico-cultural como cursos de cocina, chocolatadas, exposiciones... Tampoco se cierra la puerta a la posibilidad de que alguien explote una cafetería.

El proyecto conferiría un carácter de centralidad a los baserritarras, agrupándolos en la zona central por la que deban pasar todos clientes. No se descarta incluso ubicar algunos de estos puestos en Mondragonés kalea a modo de foco de atención o reclamo hacia el mercado.

El rigor en el origen del producto, potenciar su status en el mercado y mantener el incentivo de gratuidad para los arrasatearras, son algunas otras de las medidas puestas sobre la mesa.

Las paradas especiales o ambulantes son las menos problemáticas en cuanto a su ubicación porque por su «atractivo normalmente el cliente las busca». Se estudia la posibilidad de ubicarlos en dos zonas con los baserritarras en medio. Al mismo tiempo, se perseguirá ampliar su oferta a puestos de intercambio, segunda mano, asociaciones...

Las paradas fijas constituyen el colectivo de vendedores más devaluado. Por ello, el ayuntamiento promoverá un esfuerzo para ampliar la oferta a frutería, pescadería, peluquería, asesoría, informática...

La ampliación de horarios del mercado, impulsando el sábado como día de venta, y la organización de ferias especiales (con productos tradicional) y otros eventos como promociones, desfiles, conciertos... organizados por vendedores ayuntamiento, podría inyectar nueva vida al decaído mercado de abastos.

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