Equinoterapia en Zabolain

Equitación. Judy Biallosterski, a la izquierda de la imagen, es la principal impulsora del proyecto de centro ecuestre de Zabolain. / DV
Equitación. Judy Biallosterski, a la izquierda de la imagen, es la principal impulsora del proyecto de centro ecuestre de Zabolain. / DV

Proyectan un centro ecuestre hipoterapéutico en las inmediaciones de la sidrería | La holandesa afincada en Arrasate Judy Biallosterski quiere abrir un picadero con capacidad para 24 caballos el año que viene

KEPA OLIDEN ARRASATE.

Judy Biallosterski lleva años acariciando un proyecto que, salvo imprevistos, podría convertirse en realidad en el verano de 2019: un centro ecuestre hipoterapéutico que se enclavará en las inmediaciones de la sidrería Zabolain. Lo más complicado, decía esta holandesa afincada en Arrasate, «ha sido dar con la ubicación idónea».

El proyecto de crear un centro donde ejercer la hipoterapia o equinoterapia, es decir, la terapia con ayuda de caballos, comenzó a gestarse cuando Biallosterski presidía la Asociación de Daño Cerebral Adquirido (ATECE). El caso de un familiar afectado y su afición personal por la equitación acabaron cuajando en un proyecto que nace dirigido a personas discapacitadas, bien por nacimiento, por enfermedad o accidente.

La equitación, o la simple interacción con los caballos sin necesidad de monta, contribuye a la mejora de la salud de personas con patologías como parálisis cerebral, esclerosis múltiple, autismo, síndrome de Down, traumas cerebrales, distrofia muscular..., y a la integración social de los mismos.

Biallosterski aseguraba que los caballos «poseen una elevada sensibilidad que les lleva a absorber el estado de ánimo de la persona con la que interaccionan y le transmiten cariño y ayuda».

Peinar a un caballo, explicaba esta experta, es una actividad que reporta esos beneficios y puede constituir una actividad terapéutica y cognitiva para determinadas personas. Se trata de un procedimiento en el que hay que observar unos ciertos pasos y seguir un orden.

Y, obviamente, el estímulo físico que proporcionan los caballos constituye la otra clave de la equinoterapia. «El movimiento de cadera del equino es idéntico al humano y transmite el estímulo de caminar a personas con parálisis cerebral o daño cerebral», detallaba Biallosterski.

Inserción laboral y social

El centro ecuestre de Zabolain persigue, asimismo, otros dos objetivos. Judy Biallosterski mencionaba como segundo objetivo el de la inserción laboral. Consiste en ofrecer a las personas discapacitadas la posibilidad de formar parte de la plantilla del centro, bien en régimen ocupacional, en régimen laboral o, incluso, independiente o de forma tutelada, dependiendo del grado de incapacidad de cada una.

Asimismo, persigue un objetivo de inserción social al brindar un espacio donde se pueden relacionar con personas de fuera de su entorno habitual y que comparten el amor por los caballos. La equinoterapia «estimula no solo físicamente, sino que también ayuda a relacionarse socialmente».

Pero el proyecto que Biallosterski y sus socios impulsan en Zabolain tiene también otras miras más allá de la equinoterapia. El picadero con capacidad de hasta 24 caballos -de 12 a 15 propios, el resto en pupilaje- brindará una oferta para la práctica de la equitación que actualmente no existe en Debagoiena.

Una instalación cubierta de unos 2.000 metros cuadrados acogerá, por una lado, la pista cubierta de 20x40 metros que posibilitará la práctica de la equitación incluso en condiciones meteorológicas adversas. Contará, además, como una tribuna para espectadores. Además, se construirá un edificio social destinado a recepción, zona de estancia..., y habrá, también, una pista descubierta de 20x60 metros y un edificio con boxes para alojar hasta 24 caballos, silos de pienso, almacenes de hierba y estiércol.

El centro ecuestre de Zabolain ofrecerá a las personas que sean o quieran ser dueñas de caballos un lugar donde puedan alojar su caballo y puedan aprovechar la infraestructura para montar en pista. Además, podrán recibir clases de profesionales en las diferentes disciplinas.

Un responsable de la instalación, un profesor de equitación a media jornada, un técnico en equinoterapia a media jornada y personal con discapacidad en régimen de trabajo ocupacional (cuatro a media jornada) constituirían la plantilla inicial de este centro ecuestre en el que se podrá practicar equitación, recibir clases de hípica y realizar salidas por los bellos parajes naturales que rodean al monte Besaide.

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