Elma será un centro para trámites

Luz. Los grandes vanos a modo de vidrieras dan un cierto aire gótico al edificio, que además aportan una mayor luz natural./OLIDEN
Luz. Los grandes vanos a modo de vidrieras dan un cierto aire gótico al edificio, que además aportan una mayor luz natural. / OLIDEN

El histórico edificio será sede de Lanbide, de la Oficina del Consumidor y de Mugi

KEPA OLIDENARRASATE.

El histórico edificio industrial de la antigua Elma, caracterizado por su estilo arquitectónico modernista, revivirá como un centro de tramitaciones para la ciudadanía. La actividad regresará a este emblemático inmueble después de muchos años de la mano un proyecto para acomodar en su seno las oficinas de empleo de Lanbide. Pero no solo eso. La alcaldesa María Ubarretxena (PNV) anunció que asimismo se instalarán en Elma la Oficina del Consumidor, que «dará servicio a todo el valle del Deba», y una oficina para tramitación de la tarjeta de transporte Mugi. La transformación del edificio de Elma se materializará, según la regidora arrasatearra, durante el curso de la recién iniciada legislatura, y entre los objetivos que baraja el Ayuntamiento figuran los de implantar, además, una oficina para la expedición del DNI y otra de la Seguridad Social. «Arrasate, como cabecera de comarca, se merece disponer de estos servicios públicos», sentenció al regidora arrasatearra.

Gaztetxoko en la estación

Los diez trabajadores del servicio de Lanbide más los ocho pertenecientes al SEPE (antiguo INEM) trabajan con poco espacio en las actuales oficinas radicadas en el edificio de la antigua estación. Esta precariedad se resolverá sobradamente cuando se trasladen a las espaciosas dependencias disponibles en Elma. Tanto este histórico edificio industrial como el de la estación son de propiedad municipal. Y una vez efectuada la mudanza, la estación se reacondicionará como «centro de ocio para jóvenes y adolescentes» con su remodelación como gaztetxoko o ludoteca.

Arrasate recuperará después de muchos años la Oficina del Consumidor. El despacho que se instalará en el edificio de Elma cuenta ya con el beneplácito de Kontsumobide, aseguró la alcaldesa.

Ubarretxena explicó la que la Oficina del Consumidor «es uno de los servicios más demandada por la ciudadanía junto con la oficina de tramitación de (la tarjeta de transporte) Mugi». Hoy por hoy «no hay ningún punto para tramitar la Mugi en Arrasate, ni siquiera en el BAZ», recordaba la regidora. «Y hemos recibido muchas peticiones de ciudadanos para implantar dicho servicios en el municipio», subrayó.

El futuro centro de tramitaciones para la ciudadanía de Elma podría completarse más adelante con la implantación de más oficinas como la «expedición del DNI o Seguridad Social». La alcaldesa Ubarretxena prometió que «trabajaremos duro para traer estos servicios a Arrasate». Hay espacio disponible de sobra para acomodar estas y otras oficinas públicas en el seno de este inmueble de titularidad municipal.

El edificio de la antigua sede de Elma data de 1930 y construido seis años después de que Gregorio Echevarría, Daniel Arcauz, Eugenio Echevarría, Julio Agirrebeitia, Joaquín Arregui, Francisco y Román Vélez de Mendizábal y Pantaléon Leibar abandonaran la Unión Cerrajera para embarcarse en la fundación de su nuevo proyecto empresarial.

Elma S.A. llegó a tener en sus mejores años -en la década de los 50 del siglo XX- hasta un millar de empleados. Un centenar de ellos desempeñaban su tarea en las oficinas de la empresa. Un soberbio ejemplo de arquitectura racionalista que se menciona en varios estudios sobre la materia. En ellos se destacan los grandes vanos «a modo de vidrieras que recuerda los templos góticos» que decoran este edificio y que le proporcionan una extraordinaria luminosidad.

«Su decoración despliega todo un repertorio de recursos como las placas recortadas en las pilastras de sabor barroco, o los casetones que se abren en la cornisa, de reminiscencias clasicistas, o el recerco de vanos en ladrillo visto sobre el revoco en crema, o el singular dibujo de la crestería... que constituyen referencias que en su conjunto nos remiten a gustos eclécticos que derivan hacia el modernismo más refinado», afirman de este inmueble voces expertas en arquitectura y patrimonio.

Elma empezó fabricando artículos de ferretería, pero ante la imbatible competencia que planteaba la Unión Cerrajera, se centraron en producir accesorios domésticos como heladeras, molinillos de café, picadoras de carne, máquinas de elaborar mayonesa, ralladores de pan... y sus productos fueron conocidos internacionalmente. A partir de 1934 se incrementó su prestigio como fabricantes de tubería, a la sazón los únicos de la península. En la década de 1990 su fundición se trasladó a Araba con el nombre de Atusa.