Eguzkilaru resplandeció radiante

Niños y niñas participan en los previos para izar el 'chopo' en la plaza Biteri tras el caluroso recibimiento al popular personaje infantil Eguzkilaru. / OLIDEN
Niños y niñas participan en los previos para izar el 'chopo' en la plaza Biteri tras el caluroso recibimiento al popular personaje infantil Eguzkilaru. / OLIDEN

El circuito de agua de Monterrón y la 'apar festa' de Biteri refrescaron la gran fiesta infantil | La comida popular 'Zeuk iñ, zeuk jan, reunió ayer a 853 comensales en la plaza de mercado y en la calle Mondragonés

KEPA OLIDEN ARRASATE

Eguzkilaru brilló ayer con toda su intensidad en la fiesta de los niños y niñas. El personaje infantil, que encarna el verano y las vacaciones, elevó la temperatura festiva en los recintos de juegos instalados en la plaza Biteri y en el parque de Monterrón. La céntrica plaza de Biteri dio la bienvenida a Eguzkilaru a mediodía para la izada del 'chopo'. A continuación cientos de niños y niñas buscaron alivio al calor en el baño de espuma que se organizó junto a la casa Olatxo. Un cañón de espuma hizo las delicias de los pequeños pese a los lloros de algunos a los que el jabón se les había introducido en los ojos.

Tampoco pasaron precisamente frío las cuadrillas que al mediodía trajinaban con las paellas para la comida popular 'Zeuk iñ zeuk jan'. Salvo algún marmitako y los inevitables macarrones de los más jóvenes, el grueso de los 853 comensales que llenaron el mercado y la aledaña calle Mondragonés, degustaron todo un surtido de variaciones de paella con pollo, salchicha, marisco...

Encierro

El segundo encierro festivo corrido ayer congregó a menos corredores que la víspera. La concentración de noctámbulos que acuden a «sudar la borrachera» a la plaza de toros se redujo notablemente pero no faltaron jóvenes a los que una larga noche de juerga les había enardecido el valor. Alguno acabó mordiendo la arena lanzado al callejón por el astado. Pero hubo también quien cuajó una admirable actuación. Aitor Murgiondo fue sin duda una de las estrellas de la sesión. Demostró temple y destreza a partes iguales con el capote, sin él, e incluso recibiendo al toro de rodillas. Y se permitió además algún que otro salto por encima del astado. Se veía que el joven tenía algo de escuela en el arte de recortar al toro.

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