«Tenemos que hacer un banco»

Olandixo. Caja Laboral Kutxa inauguró su tercera y actual sede hace 45 años, el 4 de febrero de 1974, en la ladera de Olandixo./DV
Olandixo. Caja Laboral Kutxa inauguró su tercera y actual sede hace 45 años, el 4 de febrero de 1974, en la ladera de Olandixo. / DV

La creación de Caja Laboral hace 60 años fue empeño personal de Arizmendiarrieta

KEPA OLIDENARRASATE.

«Un día que estábamos reunidos en un consejo de dirección de Ulgor, don José María, que nos visitaba con alguna frecuencia, se acercó por allí. Recorría algunos despachos, hablaba con la gente... Y ese día llamó a la puerta de la sala donde nos hallábamos reunidos, y desde la misma puerta nos dijo: 'tenemos que hacer un banco'. Yo le eché un bufido y le dije: 'márchese de aquí y déjenos trabajar, no diga tonterías'». Corría el año 1957, con la recién fundada Ulgor en pleno crecimiento, sin personalidad jurídica, con todos implicados en la puesta en marcha de sus diversos negocios y, a la par, en la definición de sus estatutos.

Alfonso Gorroñogoitia, protagonista de este episodio narrado por Esteban Altuna en sus 'Conversaciones con Alfonso Gorroñogoitia' (Mala Hierba, 2014), zanjaba con un portazo la 'ocurrencia' de Arizmendiarrieta: «déjese de bancos que harto ocupados estamos en temas más serios».

Él y sus compañeros Usatorre, Larrañaga, Ormaechea y Ortubay estaban completamente entregados a la ingente tarea de sacar adelante la empresa industrial que iba a ser el embrión de todas las cooperativas de Mondragón.

Pero la «reacción, por primaria, no desalienta a Arizmendiarrieta». Jesús Larrañaga cuenta en 'Interioridades de una utopía' (Azatza, 1998) que don José María «simplemente nos ignora, busca cómplices más sencillos, personas de menos relumbre con los que manipula los estatutos de la Caja Laboral Popular».

Vía de los hechos

La falta de respaldo de sus más allegados obliga a Arizmendiarrieta a «operar por la vía de los hechos». Y, como señala Larrañaga, «elige el camino más corto: simular acuerdos legales de reuniones no celebradas y darlas como hechas a efectos legales». No tiene ningún problema para recabar las 15 firmas requeridas por ley.

Redacta actas fantasmagóricas como la que fechó un 15 de marzo de 1959 en Talleres Arrasate y en cuyo primer punto se 'acordó' la «constitución de una cooperativa de crédito y la aprobación de sus estatutos», y además designa una junta rectora provisional.

Como señala José María Ormaechea en 'Orígenes y claves' (Caja Laboral, 1997), desde tiempo atrás Arizmendiarrieta «intuía que el cuerno de la abundancia que descargaba todos los años espléndidos beneficios en Ulgor y Arrasate, un día se reduciría, y en ese momento ya no serían suficientes los remanentes logrados para sostener el proceso de inversión necesario».

Ahorro doméstico

Don José María «apostaba por que el ahorro privado de carácter doméstico optara por conducirse a empresas cooperativas, para lo que creyó que la entidad que lo debía canalizar también tenía que tener naturaleza cooperativa».

Arizmendiarrieta, con el asesoramiento de algunos expertos de su confianza, va dando forma a su idea, y en septiembre de 1959 «se presenta con los Estatutos Sociales en Ulgor y se los entrega a Alfonso Gorroñogoitia con estas palabras: 'aquí tenéis los estatutos de Caja Laboral Popular, y tendréis que hacer una asamblea de constitución». Jesús Larrañaga añade que, en efecto, el 24 de septiembre se constituye Caja Laboral Popular siendo sus fundadores las cooperativas Ulgor, Funcor, Arrasate y la cooperativa de consumo San José».

La denominación de Caja Laboral Popular «no surge de la improvisación, sino de una meditada reflexión». Arizmendiarrieta, aficionado en su juventud a estudios toponímicos, explicaba en 1960 que «nos denominados Caja porque una intención nuestra es la de cooperar para impedir que se malogre nada de lo que tanto sudor cuesta adquirir».

El 'apellido' Laboral «alude a nuestro linaje y es al propio tiempo nuestro blasón. Junto a la naturaleza concedida por Dios para los hombres, la verdadera fuente de prosperidad y bienestar humano es el trabajo». Y la razón del sobrenombre Popular es que esta entidad «nace como impulso de un movimiento auténticamente social y, como tal, popular».

La primera oficina de la recién nacida entidad se abría el 1 de febrero de 1960 en el número 40 de Ferrerías. Se inauguraba bajo la «consigna disyuntiva de 'o libreta o maleta', es decir, o somos capaces de ahorrar o tenemos que emigrar», escribe José María Ormaechea, primer director general de la recién nacida entidad. En septiembre de 1961 la entidad se mudaría al histórico edificio situado en el número 31 de la calle Iturriotz, y desde el 4 de febrero de 1974 su sede central se halla enclavada en Olandixo.

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