Un ataque con aerosol de pimienta obliga a desalojar dos bares en Musakola

Un ataque con aerosol de pimienta obliga a desalojar dos bares en Musakola

La gamberrada se produjo el sábado en el Estrella y en el Gaindegi cuando se hallaban abarrotados

ARRASATE.

Un extraño ataque con aerosol o gas pimienta obligó a desalojar precipitadamente dos establecimientos hosteleros de Musakola durante la madrugada del sábado al domingo.

El bar Estrella se hallaba de bote en bote, al igual que todas las tabernas del barrio, con ocasión de las fiestas patronales de San Isidro cuando «hacia las 2.00 horas» uno o varios desconocidos rociaron el local con un aerosol que ocasionó «una terrible sensación de ahogo acompañada de un intenso picor en la garganta y en los ojos», señalaba una trabajadora que a esa hora se hallaba tras la barra. «El bar estaba a tope y de repente todo el mundo tuvo salir pitando». Esta responsable decía que «solo nos quedamos los camareros, pero al final también tuvimos que salir porque no aguantábamos».

El desalojo se mantuvo durante los 15 o 20 minutos que tardaron los regentes del bar Estrella en orear el local con el empleo del aire acondicionado.

Gamberrada

Esta acción con tintes de gamberrada se repetiría poco después -«eran las tres y pico»- en el bar Gaindegi. De nuevo, una rociada de gas pimienta puso en estampida a los numerosos clientes que en esos momentos abarrotaban el local. Ojos llorosos y escozor en gargantas y ojos interrumpieron la noche de fiesta y desataron la espantada, con el consiguiente perjuicio económico para el establecimiento. Las cosas volvieron a la normalidad en cuanto ventilaron el local con ayuda del extractor. Al menos para todos los que no padecen de asma, porque como señalaban desde el Gaindegi «se produjeron algunas crisis asmáticas como consecuencia del ataque y tres personas fueron evacuadas al hospital».

Ni en el bar Estrella ni el Gaindegi les consta que se registrara ningún robo o sustracción aprovechando la confusión. Al parecer, algunos rumores apuntaban a que el ataque con gas pimienta formase parte de un plan premeditado para sustraer bolsos, móviles o prendas en el desconcierto de la desbandada.

Esta gamberrada, sin embargo, ha suscitado el enfado de todo el gremio de hosteleros de Musakola. Carlos, del Txinato, se quejaba de que, más allá de perjuicio económico, esta acción constituye «una falta de respeto para los trabajadores del sector y para los clientes».

Los hosteleros, tanto del centro como de los barrios, están hartos sobre todo de los ladrones que un día sí y otro también asaltan sus locales «produciendo más daños con los destrozos que ocasionan que con el importe económico dinero que obtienen».